El sector de la construcción es responsable del 39% de las emisiones de CO2 que se liberan a la atmósfera. Los datos recogidos por Global Alliance for Buildings and Construction evidencian la necesidad de reducir la huella de carbono de este sector. Sobretodo ahora que la supervivencia del planeta pende de un hilo, dada la situación de emergencia climática que vivimos.

Todos los sectores y dimensiones humanas, ya sea la alimentación, la movilidad e incluso la edificación, deben cambiar para poder cumplir con los objetivos del Acuerdo de París (2015) de mantener por debajo de los 2º el incremento de la temperatura planetaria -con respecto a los niveles preindustriales-.

La bioconstrucción es una tendencia cada vez más al alza

En el caso del sector de la edificación, la forma más fácil de hacerlo es mediante las nuevas formas de bioconstrucción, una tendencia cada vez más al alza. En la bioconstrucción podemos observar edificios y construcciones con un aire muy natural y un diseño original, edificaciones que huyen de las imposiciones arquitectónicas cuadriculadas de las grandes ciudades. 

Aunque lo más importante para que una construcción se pueda catalogar bioconstrucción es que los materiales con los que ha sido edificada y bajo los cuales se sostiene, sean de bajo impacto ambiental o ecológicos. Cuanto más naturales sean estos materiales menor será la huella de carbono liberada para realizar la construcción del edificio. 

Aún así, también se consideran materiales de BIOconstrucción aquellos fabricados con componentes reciclados o reciclables, como los materiales compuestos. Originalmente utilizaban estos materiales para la industria aeroespacial, pero poco a poco el sector de la construcción ZEO se dio cuenta de su potencial como materiales de bajo impacto ambiental. 

Los materiales compuestos pueden haber sido trabajados con fibras de carbono y fibras de vidrio con procesos de bajo coste energético. Estos materiales artificiales son mucho menos contaminantes que los convencionales y presentan más resistencia, ligereza o capacidades de aislamiento superiores. Ahora mismo estos materiales están revolucionando la industria de la construcción para hacerla más sostenible, sobretodo en países como EEUU o países nórdicos.

¿Cuáles son los materiales más utilizados para la BIOconstrucción?

Si tenemos en cuenta los materiales utilizados para las estructuras de los edificios los materiales como la piedra, la tierra, los bloques y los maones de cerámica y la madera vuelven a ser tendencia entre los círculos de constructores más concienciados con el medio ambiente.

Con respecto a los materiales para el aislamiento de los edificios, se están popularizando cada vez más los aislamientos con fibras vegetales, como cáñamo, lino, madera o paka, e incluso el corcho. La mayoría de estos materiales de aislamiento son incluso más efectivos que los no sostenibles. De esta manera permiten realizar un uso más eficiente de la energía en las épocas climáticas extremas, como en invierno o en verano.

En algunos círculos de construcción sostenible, aunque en menor medida, ya empiezan a utilizarse morteros de calcio, argilas y las pinturas y barnices naturales, que son transpirables y no emiten gases tóxicos.

Los materiales de construcción convencionales consumen el 50% de recursos naturales

En los últimos años los materiales más utilizados para la construcción han sido el acero, el hormigón, el amianto, elementos de gas radón, uranio, plomo o el mercurio. Según datos de la consultora independiente Denkstatt solo el cemento, ya es responsable del 5% de las emisiones de CO2 mundiales que emitimos. Por cada tonelada de cemento que se utiliza para cualquier tipo de edificación se ha emitido una tonelada de CO2.

El sector de la construcción convencional consume el 50% de los recursos naturales, el 40% de la energía y genera un 50% de los residuos. Dicho de otra forma: 

  • Se necesitan más de 2 toneladas de materia prima por cada metro cuadrado de vivienda que se construye
  • La energía que se ha utilizado para fabricar materiales como cemento y acero equivale a un tercio del consumo energético de un hogar durante 50 años
  • Los residuos que la producción de estos materiales genera supera la tonelada anual por habitante

Con datos tan poco sostenibles como estos resulta natural pensar en realizar a una transición a una arquitectura más ZEO -cero emisiones- y #zerowaste. Materiales como la madera, por ejemplo, no sólo implican un menor coste energético y por lo tanto, un menor coste de emisiones para poder ser obtenidos, sino que son capaces de mantener CO2 fijado por un largo tiempo. La madera no solo es un material de construcción sostenible sino que es coadyuvante en la reducción de los niveles de CO2 de la atmósfera.

De la construcción a la arquitectura: Las casas BIoclimáticas

Para conseguir reducir la huella de carbono de la construcción es importante tener en cuenta criterios de la bio construcción, pero para reducir la huella de carbono, que a largo plazo podrá tener una vivienda o un hogar, existe otra dimensión muy importante: La arquitectura Bioclimática.

Para reducir el impacto ambiental del sector de la vivienda no solo es necesario tener en cuenta el proceso de construcción y el uso de materiales sostenibles, sino también diseñar los edificios de forma que se aprovechen al máximo las condiciones climáticas y recursos disponibles del lugar donde se edifica. Por eso hace años nacieron las casas y edificios bioclimáticos.

Dentro de la arquitectura bioclimática están las edificadas según el standard Passive-Haus. Aunque estas edificaciones PH siempre habían sido pensadas para lugares con condiciones climáticas extremas, dadas las propiedades aislantes que siempre las componen, también están cogiendo protagonismo en lugares del mundo con un clima más cálido.

En España, algunos de reconocidos arquitectos ya apuestan por este tipo de arquitectura sostenible para sus grandes edificaciones. Un ejemplo de ello es la Torre Bolueta de Bilbao, premiada como el edificio pasivhaus (edificio bioclimático) más alto del mundo o bien el edificio EREN, la Sede Central del Ente Regional de la Energía de Castilla, el primer edificio administrativo de España construido bajo criterios bioclimáticos.

En comunidades autónomas del norte de España como Navarra, Burgos o Galicia, siempre ha habido una mayor tradición arquitectónica bioclimática que en comunidades autónomas del sur. Aunque poco a poco esta tendencia está empezando a cambiar y ahora se pueden ver algunas de las construcciones bioclimáticas más increíbles en Tenerife -casas Íter-.

La arquitectura bioclimática no es un concepto nuevo, ni mucho menos. En España la arquitectura bioclimática llegó en 2005 cuando un grupo de profesionales de deferentes secores (arquitectos, ingenieros, constructores, industriales, empresas de comunicación, etc)  crearon la Asociación para el Desarrollo de la Casa Bioclimática (ADCB) para intentar popularizar este concepto arquitectónico entre los profesionales españoles. La ADCB realizó una declaración sobre qué características debían tener las casas bioclimáticas que aún a día de hoy es válida.

La arquitectura bioclimática tiene en cuenta la orientación de la vivienda, los niveles de salubridad de los edificios a través del control térmico de la misma, los niveles de CO2 de su interior, así como aprovechar el agua de la lluvia e incluso cómo conseguir una mayor iluminación mediante técnicas de diseño interior. Y lógicamente apuesta por la bioconstrucción.

Las casas bioclimáticas pueden llegar a ser neutras en emisiones o conseguir un consumo energético casi gracias a las técnicas de eficiencia energética que han previsto los arquitectos. Además a la larga suponen un gran ahorro energético en calefacción y ventilación de la vivienda, con el consecuente ahorro económico que esto supone.

La BIOUtilización: Los hábitos de consumo eficientes en la vivienda

De nada sirve construir con materiales sostenibles o tener casas pasivas con un suministro energético casi autónomo o bien viviendas con sistemas de ventilación superiores, si los propios habitantes de la casa bioclimática no mantienen una actitud y un consumo consciente y respetuoso con el medio ambiente.

Por muy bioclimática que sea una casa si mantenemos todo el día encendida la televisión o bien dejamos el agua del grifo correr durante minutos, todos los esfuerzos hechos para conseguir un hogar más eficiente y ZEO -cero emisiones-, se pueden perder.

La Arquitectura bioclimática y la BIOconstrucción no se entienden sin un usuario eco-consciente que además sea capaz de respetar la economía circular (recicle) o bien economice el agua cuando friega los platos o se ducha. 

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