Según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), entre el 6 y el 11 de enero de 2021 un temporal extremo llamado “borrasca Filomena” ha azotado el territorio español dejando grandes nevadas en zonas del interior de la península y provocando una ola de frío.

El inicio de este 2021 ha estado marcado por este temporal anormal que provocó alertas rojas en provincias como Madrid, Guadalajara, Toledo, Cuenca y Zaragoza, además de avisos naranjas por lluvias en las provincias de Almería, Cádiz y Málaga.

 

Todo apunta a que este invierno será uno de los más fríos de todos en comparación con las décadas pasadas. Tanto es así, que el 7 de enero de 2021 se registró la temperatura más baja medida en superficie en España, con -35.8ºC registrados en Vega de Liordes, León.

Otro ejemplo de ello se puede ver en la comunidad autónoma de Valencia. El inicio de 2021 ha sido el más frío en la Comunitat desde 1954. Y es que durante los 10 primeros días del año, la temperatura media en la autonomía ha sido de 3,5 grados.

El temporal y las olas de frío extremo hacen que la sociedad se cuestione el calentamiento global de la Tierra

Estos temporales y olas de frío extremo, han llevado a un gran número de personas a cuestionarse si realmente el calentamiento global de la Tierra es tan grave como han advertido los científicos en los últimos años.

La borrasca Filomena se ha convertido en el argumento preferido de muchos negacionistas para justificar la inexistencia del Cambio Climático. En algunas Redes Sociales como Twitter o Instagram, algunos detractores de la acción climática aseguran que este fenómeno meteorológico es la prueba de que no hay cambio climático y que éste, es una gran farsa creada por los gobiernos.

Parece que es ya un clásico del negacionismo aprovechar las olas de frío para cuestionar la situación de crisis climática del planeta. Incluso el expresidente de EEUU, Donald Trump hizo lo mismo hace dos años frente a la gran nevada que sufrió el país, tuiteando desde su cuenta de forma irónica: “¿Dónde está el cambio climático cuando se le necesita?”.

En realidad, parece ser que el problema reside en una falta de conocimiento o información científica sobre el tema.

Es fundamental tener en cuenta que “el tiempo” no es lo mismo que “el clima”. Esta pequeña confusión puede ocasionar que parte de la sociedad se cuestione los datos científicos que certifican el incremento de la temperatura planetaria, teniendo en cuenta las olas de frío y nevadas que están sufriendo.

Según afirma la comunidad científica, el tiempo nos indica fenómenos y temperaturas a corto plazo, brindándonos información meteorológica y predicciones bastante exactas para un plazo de 12, 24, 48 y hasta 72 horas. Mientras que el clima estudia, observa y analiza los datos meteorológicos comprendidos en periodos de 30 años y su evolución, para obtener un dato climático que les permita establecer una tendencia.

La borrasca Filomena es otra consecuencia del cambio climático

Lo que desconoce esta parte de la sociedad es que la borrasca Filomena es otra muestra de que el cambio climático está pasando y es real. Dicho en otras palabras, la borrasca Filomena es un fenómeno meteorológico extremo fruto del calentamiento global.

Como sucedió el pasado 2019 con la borrasca Gloria, que destruyó una buena parte del delta del Ebro y puso en peligro toda actividad económica que se desarrollaba en su territorio, ahora la borrasca Filomena ha dejado las mayores nevadas registradas en España a lo largo del último medio siglo.

Ambos fenómenos, son muestras de un clima extremo e inestable. Pese a la creencia popular de que el cambio climático únicamente genera olas de calor, incendios o sequías, lo cierto es que el cambio del clima puede dar pie a una sucesión de fenómenos meteorológicos extremos de características distintas: olas de frío, de calor, huracanes, etcétera.

“Es perfectamente compatible un temporal de frío y nieve con el hecho de que las temperaturas medias están subiendo en todo el planeta”

Javier Martín Vide

catedrático Geografía Física, Universidad de Barcelona

Según contó el catedrático de Geografía Física de la Universidad de Barcelona, Javier Martín Vide, contó a El País, “es perfectamente compatible un temporal de frío y nieve con el hecho de que las temperaturas medias están subiendo en todo el planeta”.

Además, según Vide, “las intensas nevadas y el acentuado descenso de temperaturas que nos ha dejado el paso de la borrasca Filomena, es un fenómeno puntual que se inscribe en la escala meteorológica, que es muy distinta a la climática”.

Teniendo en cuenta los datos y opiniones recopiladas en el presente artículo, todo apunta a que esta nueva “teoría negacionista” que circula por la red está desprovista de veracidad. Un temporal extremo puntual no demuestra la inexistencia de la mayor amenaza medioambiental de todos los tiempos.

Sin duda, un fenómeno que cada vez tiene más consecuencias negativas para el planeta: inundaciones por el deshielo de los polos, hambre debido a la pérdida de las cosechas, migraciones masivas a causa de huracanes, etc.

Además, el 99,7% de la comunidad científica asegura que el calentamiento global es real y que ha sido causado por el ser humano. Por este motivo, y para evitar temporales mucho más peligrosos que la actual borrasca Filomena, es fundamental trabajar para lograr una sociedad ZEO y descarbonizar la economía y el sistema de consumo.

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