En las últimas décadas, la sociedad ha sido testigo de toda una serie de fenómenos climáticos extremos que han provocado incontables pérdidas. La comunidad científica ha registrado variaciones climáticas que ponen en peligro la salud de las personas y el planeta que habitamos.

Por este motivo, en el Día Mundial del Clima recordamos cómo el calentamiento global, la contaminación ambiental y la sobreexplotación de recursos naturales, están afectando de forma negativa a los ciclos naturales de la Tierra.

Durante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CNMUC) de 1992, las Naciones Unidas declararon el 26 de marzo como el Día Mundial del Clima. Se trata de una jornada para concienciar y sensibilizar a la población de la importancia e influencia del clima en los seres vivos y plantas.

También del impacto del cambio climático sobre el hombre: migraciones climáticas, inundaciones, periodos de sequía e inseguridad alimentaria, proliferación de ciertos virus y patógenos, etc.

El clima está cambiando, nosotros también

Precisamente una de las consignas escuchadas durante las movilizaciones por el clima en el 2019 fue: “El clima está cambiando, nosotros también deberíamos”. Por este motivo, en un día como hoy, desde Plataforma ZEO queremos incidir en la importancia de reducir nuestro impacto medioambiental en uno de los espacios en los que pasamos más horas: la oficina.

Existen algunos cambios que podemos llevar a cabo en nuestra oficina para hacerla más sostenible y reducir la huella ecológica de nuestra actividad laboral. En el caso de trabajar de forma telemática, también podemos realizar estos cambios en nuestro despacho o lugar habilitado para trabajar.

Además, existen algunas acciones que nos ayudarán a conseguir una oficina más verde, y al mismo tiempo, reducirán el riesgo de contagio por COVID-19.

1. Activar un sistema optimizado de reciclaje

Hoy en día, casi cualquier oficina cuenta con diferentes cubos de reciclaje para poder separar los residuos y así contribuir a la economía circular.

Pero, para llegar al siguiente nivel de oficina sostenible, también podemos activar diferentes acciones que nos ayudarán a optimizar el sistema de reciclaje.

“Aquí se recicla todo”

Habitualmente contamos con diferentes cubos: para el cristal, el papel, los envases, los residuos orgánicos y otro para el resto de residuos que no se pueden aprovechar.

Pero lo cierto es que, en una oficina, se pueden generar otros tipos de residuos como las pilas, aparatos electrónicos, pantallas de ordenador, cartuchos de tinta, etc. Es fundamental separarlos del resto y buscar el circuito correcto para que puedan ser reciclados, ya sea a través de parques de reciclaje móviles o llevándolos al Punto Verde más cercano.

2. Suministro de energía renovable

El uso de energía renovable en la oficina es clave para combatir el cambio climático. Contratar la luz a través de una comercializadora que garantice que sólo pagamos energía renovable es una acción sencilla que, a la larga, nos permitirá reducir el gasto en la factura de la luz de la oficina.

El coste de la energía renovable no está sujeto a los cambios de precio llevados a cabo por los oligopolios de energía tradicionales. Además, algunas compañías ofrecen ofertas especiales a aquellas empresas que quieran pasarse a la energía verde.

Otra opción para lograr un suministro de energía renovable en la oficina es apostar por el autoconsumo solar fotovoltaico. Se trata de una opción más sencilla para los bloques de oficinas independientes o edificios de coworking, debido a que normalmente la instalación de placas se realiza en la azotea del edificio.

Evitar el consumo fantasma

Mantener los aparatos conectados en modo stand by genera un consumo energético innecesario o consumo fantasma. Para practicar la eficiencia energética es importante desconectar de la corriente los cargadores de móvil, teléfonos inalámbricos, ordenadoras e impresoras cuando nos vamos de la oficina.

Hoy en día existen alargadores de enchufe anti stand by, que nos permiten desconectar diversos cables a la vez con un solo click. Este gesto nos permite reducir el consumo energético y ahorrar en la factura de la luz de la oficina.

Apostar por una iluminación LED también ayuda a mejorar la eficiencia energética en la oficina.

3. Material de oficina sostenible

Utilizar papelería y material de oficina ecológico reduce el impacto medioambiental de nuestra actividad laboral. Hoy en día, existen un gran número de alternativas sostenibles, desde bolígrafos de cartón, hasta pizarras blancas recicladas, o rotuladores para pizarra y subrayadores rellenables.

Para el papel y las libretas debemos optar siempre por aquellos que cuenten con certificación del Programa para el Reconocimiento de Certificación Forestal (PEFC o FSC). En el caso de objetos como los clips, los portalápices, el celo o los portacelos, debemos evitar siempre aquellos fabricados con plástico.

El papel, el cartón o el corcho, siempre que provengan de bosques certificados, son una opción mucho más sostenible.

Con el auge del comercio electrónico se ha aumentado considerablemente el uso de cajas de cartón, un material fácil de reciclar y que requiere de un gasto energético mínimo para ser producido.

Aun así, habitualmente los precintos de embalaje de cinta adhesiva que las sellan están fabricados con polipropileno. Como alternativa al precinto de plástico es preferible utilizar cintas de embalaje ecológicas de papel kraft o plásticos reciclados.

4. Fomentar la movilidad sostenible

Es difícil poder influir directamente en la decisión de un trabajador, de asistir a la oficina en un medio de transporte u otro. Lo que sí que se puede hacer, es facilitar e incentivar la movilidad sostenible.

Un ejemplo de ello, podría ser construir un parque de bicicletas fuera del edificio de la oficina o habilitar una zona en el interior, para motivar a los trabajadores a venir a su puesto de trabajo en bici o patinete eléctrico.

Otra opción podría ser pagar por el abono de transporte público a aquellos trabajadores que se comprometan a venir un 90% del año en metro, autobús o tranvía. Incluso es posible pagar a los empleados el abono de servicios como el bicing o el uso de apps de motorsharing como Yego, para así reducir la huella de carbono vinculada a su movilidad.

En el caso de que las oficinas cuenten con parking, también será de vital importancia instalar puntos de recarga para aquellos empleados que tienen coche eléctrico o que planean comprárselo en un futuro.

Contar con todo este tipo de facilidades ayudará a que los empleados se decanten por las opciones de movilidad sostenibles.

5. Súmate a la transformación digital

Además de activar un correcto sistema reciclaje también es importante trabajar para reducir al máximo el desperdicio. Teniendo en cuenta que no hay mejor residuo, que el no generado, la digitalización de los procesos y materiales en el ámbito laboral puede ayudarnos a lograr una oficina más sostenible.

Digitalizar al máximo los documentos nos puede ayudar a reducir al máximo el uso de papel, y lo que es más importante, evitar el uso de tinta, un material químico altamente contaminante.

Podemos tomar notas de la reunión en el ordenador, pedir las nóminas en formato digital, evitar imprimir las presentaciones y proyectos y enviarlas antes al email para que puedan ser consultadas durante la presentación… Todos estos cambios nos ayudan a economizar recursos y evitar residuos.

Además, la digitalización de documentos en la era COVID-19 permite reducir el riesgo de contagio.

Domotiza la oficina

Por otra parte, la digitalización también nos puede ayudar a controlar mejor el uso de energía en la oficina. Si domotizamos las instalaciones, podremos controlar el sistema de climatización y conocer los niveles de CO2 de las estancias.

Estos datos nos pueden ayudar a reducir el riesgo de contagio. Y es que, según el Ministerio de Sanidad, una concentración de CO2 mayor de las 800 partes por millón (ppm) no se considera correcta, y favorece la proliferación del virus Sars COV-2.

6. Instala plantas en tu oficina

Las plantas en la oficina son altamente beneficiosas para los empleados. Un estudio publicado por la Universidad Exeter (Gran Bretaña) en 2014 reveló que la presencia de plantas en una oficina puede aumentar la productividad y felicidad de los empleados.

Y no sólo eso, gracias a la fotosíntesis las plantas ayudan a purificar y renovar el aire de los espacios cerrados. En este sentido, como hemos mencionado anteriormente, distribuir plantas por la oficina nos permitirá reducir los niveles de CO2 y reducir el riesgo de contagio.

Según la NASA, existen cinco plantas que están especialmente indicadas para reducir el dióxido de carbono de los espacios cerrados y purificar el aire.

Todas estas medidas pueden ser de gran ayuda a la hora de reducir la huella de carbono y el residuo vinculado a nuestra actividad laboral. Aun así, deben ir acompañadas de cambios ZEO en nuestra vida diaria.

Muchos de estos cambios, también pueden ser aplicados en nuestro hogar. En nuestra casa, también podemos practicar la eficiencia energética, optimizar nuestro sistema de reciclaje, y por supuesto, decorar las estancias con plantas. 

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