Además de las emisiones de CO2 liberadas por la quema de combustibles fósiles y el metano liberado por la industria ganadera, la comunidad internacional por el clima debe enfrentarse ahora a una nueva problemática.

El hidrofluorocarburo (HFC) es un gas compuesto a base de carbono y flúor, inocuo en principio para la salud de las personas, que empezó a ser comercializado como substituto de los gases halocarburos (CFC), utilizados anteriormente como refrigerantes, extintores o disolventes.

El hidrofluorocarburo (HFC) es uno de los Gases de Efecto Invernadero (GEI) menos conocidos, como los perfluorocarbonos o el hexafluoruro de azufre.

Lo que en el momento de su comercialización no se tuvo en cuenta es que los hidrofluorocarburos (HFC) contribuyen al cambio climático, aunque no dañen la capa de ozono que nos protege de los rayos ultravioleta.

Una vez liberados a la atmósfera, los HFCs (Hidrofluorocarburos), son agentes intensificadores del efecto invernadero. Su potencial de calentamiento global -el índice GWP- es muy elevado y tienen un tiempo de vida en la atmósfera que oscila entre los 10 y los 100 años.

La UE impulsó en 2015 un plan para reducir el uso de HFC hasta un 79% en 2030

En los últimos años se ha observado un incremento del contrabando de los HFCs, “vetados” parcialmente desde hace años por la Unión Europea. Y es que, en 2015 la Unión Europea impulsó un completo plan para lograr reducir su uso hasta un 79% en 2030.

En un principio, a las empresas europeas que comercializaban este gas se les adjudicó una cantidad decreciente de uso de HFC. Fue una medida circunstancial para evitar un duro impacto económico en estas compañías, hasta que los gases inocuos para el clima (HFO), entraran en el mercado y se extendieran. Esta directiva europea debía ayudar a pasar de un consumo de 135 millones de toneladas de CO2 equivalente en 2015, a 35 millones en 2030.

“La demanda de HFO, sustituto inocuo del HFC, fue en aumento hasta el año 2018; pero se frenó a causa del contrabando del HFC”

Murli Sukhwani,

Comité Técnico Europeo de Fluorocarbonos, , UE

Murli Sukhwani miembro del Comité Técnico Europeo de Fluorocarbonos (EFCTC) ha asegurado que en los últimos años “la transición hacia a los productos inocuos para el clima, los HFO, se ha parado en seco. Su demanda fue en aumento hasta el año 2018; pero se frenó por este contrabando”.

El contrabando de HFC incumple la Directiva Europea para reducir el uso de los Hidrofluorocarburos.

Esta paralización en el uso de productos limpios o gases ZEO -cero emisiones-se ha producido a causa del contrabando de este gas nocivo por parte de China. Es por eso, que ahora el EFCTC ha denunciado esta situación asegurando que el fraude amenaza el cumplimiento de los objetivos climáticos marcados durante el Acuerdo de París (2015).

Para revertir el cambio climático es fundamental mantener por debajo de los 1,5ºC el incremento de la temperatura planetaria -con respecto a los niveles preindustriales-.

Además de ser un completo entorpecimiento para la lucha climática, el contrabando ha supuesto un fraude de un 25% en el mercado. Los expertos aseguran que la cifra rondaría entre 20 y 30 millones de toneladas de CO2 equivalente, aunque no descartan que la cantidad sea mucho más elevada.

La UE reclama una mayor implicación en el control de aduanas para evitar el fraude.

Para evitar este fraude que tanto puede perjudicar a la acción climática, la Unión Europea y algunas empresas del sector han reclamado una mayor implicación por parte de las autoridades en los controles aduaneros.

Para lograr introducir en Europa estos productos “no limpios” los contrabandistas argumentan que la carga está en el puerto para ser trasladada a otro país de la Unión Europea donde el HFC no esté vetado. Aun así, la carga se queda en suelo europeo y es comercializada de forma ilegal.

¿Cómo podemos frenar este contrabando?

El primer paso para frenar el contrabando del HFC es la coordinación de todas las aduanas, para que se respeten las cuotas de importación, porque al final llega a los puertos mucha más cantidad de HFC a causa de una incorrecta praxis en los controles.

La UE reclama aumentar las cuantías de las multas y pide coordinación entre aduanas

El EFCTC asegura que para frenar esta problemática es esencial aumentar el número de efectivos destinados a detectar el contrabando, así como su formación en estas áreas. Además, demandan una reconsideración de las cuantías de las multas por incumplimiento. Tal y como Murli Sukhwani contó a La Vanguardia “No tiene sentido que se impongan multas de 1.000 euros para una carga que en el mercado vale 100.000 euros. Eso no incentiva que no se siga haciendo contrabando”

En el caso de España, ya se han celebrado múltiples reuniones con los responsables de la Oficina Española de Cambio Climático y la Dirección General de la Agencia Estatal de la Administración Tributaria para iniciar acciones y medidas para reducir el contrabando.

La Enmienda Kigali y el convenio de Montreal, dos pactos internacionales para reducir el uso de HFCs

Tras esta denuncia por parte de la UE, se espera una mayor implicación por parte de todos los gobiernos para hacer frente a esta problemática. La expectativa es que esta voluntad política traspase también las barreras europeas y finalmente se ratifiquen planes similares alrededor de todo el mundo.

De momento la enmienda Kigali y el Convenio de Montreal, dos pactos similares de carácter internacional para reducir el uso de Hidrofluorocarburos, aún están pendientes de validación.

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