Este verano, debido a las consecuencias de la crisis sanitaria ocasionada por la COVID-19, la temporada vacacional será mucho menos dañina para nuestro planeta. La cautela y la prevención marcarán los destinos y actividades.

Las autoridades sanitarias recomiendan evitar los vuelos transnacionales y los viajes a lugares con grandes aglomeraciones de gente, dos condicionantes que implicarán una reducción de las emisiones de GEI, que provocan el cambio climático, durante estos meses con respecto a años anteriores.

Si bien este verano la sociedad reducirá parte de su huella de carbono derivada del transporte al no viajar tanto en avión, aún existen algunas emisiones vinculadas a nuestra actividad diaria que podemos evitar.

La Huella de carbono en verano

En verano corremos el riesgo de incrementar las emisiones generadas por nuestra actividad, a través del uso del aire acondicionado o del ventilador. También mediante el uso de aerosoles y bactericidas para eliminar moscas y mosquitos, e incluso con los foto-protectores que utilizamos.

Aunque el impacto de las cremas solares en el cambio climático es menor en comparación con otros sectores como la generación de electricidad, la movilidad o la alimentación, también suponen un problema medioambiental grave. Además, en comparación con otras acciones contaminantes, cambiar a una crema solar más respetuosa con el planeta es una decisión fácil y al alcance de todos.

Contaminan los océanos

El mayor impacto generado por la crema solar en el medio ambiente tiene lugar en nuestros océanos. La mayoría de protectores solares convencionales contienen oxibenzona y octilmetoxicinamato. Ambas substancias químicas dañan los ecosistemas marinos y los arrecifes de coral.

Según un artículo publicado en la revista Archives of Environmental Contamination and Toxicology cada año penetran en los arrecifes de coral de todo el mundo hasta 14.000 toneladas de protector solar. Estas substancias son perjudiciales para estas formas de vida y pueden ralentizar su crecimiento ocasionando incluso su muerte.

La elección de una u otra crema solar puede contribuir a la preservación de uno de los mayores sumideros naturales del planeta, los océanos. Es importante recordar que los ecosistemas marinos y las especies que lo habitan son capaces de capturar grandes cantidades de CO2 y, por lo tanto, son un gran aliado en la lucha climática.

Los envases plásticos

En los últimos años los océanos y los mares parecen haberse convertido en el nuevo vertedero global del siglo XXI. La cultura de usar y tirar supone un 85% de la contaminación de los océanos en la Unión Europea.

La basura marina amenaza a la fauna y la flora de este ecosistema. En este sentido, la mayoría de envases y packaging utilizados para la comercialización de los foto-protectores están hechos de plástico, lo que demuestra que aún queda un largo camino por recorrer para que la industria cosmética sea zero waste.

Una buena noticia es que algunas marcas, que comercializan cremas solares, empiezan a trabajar para reducir su impacto ambiental con envases biodegradables y productos naturales. Un ejemplo de ello es la compañía Biotherm y su campaña “Water Lovers”, que intenta concienciar a la sociedad sobre la importancia de reducir el uso de plásticos en el sector para así reducir la contaminación marina.

La producción de plástico contribuye al cambio climático con un 3,8% de las emisiones GEI

Además de contaminar los océanos, la producción de estos envases plásticos también genera emisiones de CO2 y contribuye al cambio climático. Según el informe del Centro Internacional de Ley Ambiental, en la actualidad la producción de plástico supone el 3,8% de las emisiones de carbono y se calcula que para el año 2050 va a ser responsable del 13% de ellas.

Casi el 80% de los envases acaban en vertederos, incinerados o arrojados al medio ambiente. La memoria anual del MITECO de 2016 revela que de los 21 millones de toneladas de residuos de competencia municipal que se recogieron, más de 10 millones acabaron en vertederos -casi el 50%-.

Además, los residuos abandonados, sobre todo los plásticos, generan Gases de Efecto Invernadero (GEI) al degradarse. Los gases GEI como el metano o el dióxido de carbono, son los que provocan el calentamiento global del planeta Tierra.

Producción cosmética

Como cualquier producto, el proceso de producción de las cremas solares que utilizamos en verano genera emisiones. La energía utilizada para fabricar el compuesto que nos protege de los rayos UVA y UVB, el packaging para comercializarlos mencionado anteriormente, o bien el medio empleado para transportar el foto-protector de la fábrica hasta los supermercados y droguerías, genera un número de emisiones que contribuyen al calentamiento global.

Algunas cremas solares contienen aceite de palma

Del mismo modo, como sucede con algunos cosméticos, algunas cremas solares incluyen el aceite de palma en su composición. Se trata de una substancia extraída comúnmente en los bosques de Indonesia a través de la tala ilegal. Con el fin de proteger los bosques y su capacidad de reducir los niveles de emisiones de CO2, como consumidores debemos evitar la compra de cualquier foto protector fabricado con aceite de palma.

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