La Agencia Europea de Medio Ambiente alerta de que el transporte es responsable de más del 30% de las emisiones de CO2. En concreto, el vehículo privado genera el 60,7% de estas emisiones. Además, el sector del automóvil es también responsable del 80% de las emisiones de NOX, perjudiciales para la salud. Los óxidos de nitrógeno pueden producir problemas pulmonares, dilatando los tejidos de la garganta y las vías respiratorias.

Frente al agravio medioambiental y el riesgo para la salud, que suponen los vehículos privados convencionales, la necesidad de una transición al transporte ZEO -cero emisiones-, es inmediata. La electrificación del transporte es una de las acciones necesarias para cumplir los objetivos del Acuerdo de París 2015 y frenar el cambio climático.

El elevado coste de los coches eléctricos dificulta la transición a la movilidad eléctrica

Pese a que la Agencia Bloomberg asegura que en 2040 el 56% de las ventas de vehículos ligeros serán eléctricos, hoy por hoy, el elevado coste de soluciones y alternativas sostenibles eléctricas frena al ciudadano medio. La gama de coches eléctricos más barata y con más autonomía (media de 100km), va de los 22.000 a los 35.000€. Aunque el ahorro de gasolina pueda suponer más de 1.000€ anuales y se amortice alrededor de 10 años, la inversión inicial sigue siendo más costosa que la inversión en un coche convencional. 

El vehículo eléctrico aún no se contempla para la movilidad de largas distancias

Además las ayudas y planes de movilidad eléctrica aún no son lo suficiente óptimas y abundantes, para que los ciudadanos se decidan a dar el paso. También la escasez de puntos de recarga o bien la falta de autonomía, descartan el vehículo eléctrico para los recorridos de larga distancia.

Es por eso, que frente a las trabas que dificultan la adquisición y la compra de coches electrificados, aparecen alternativas asequibles y aún más sostenibles, como el vehículo eléctrico compartido.

El vehículo compartido empieza a popularizarse en las grandes ciudades

El vehículo compartido hace años que actúa como alternativa funcional, cero emisiones y económica para desplazamientos en grandes ciudades. En concreto, el sector de la moto eléctrica compartida es el que más éxito está teniendo.

Moto eléctrica compartida

Según apunta el director ejecutivo de Ioscoot, son los jóvenes, la generación milenial, quiénes más se decantan por esta alternativa de sharing. En España, en ciudades como Barcelona o Madrid ya es muy común ver motos eléctricas de Ecooltra, Acciona Motorsharing, Yugo o Scoot. 

Por un precio que oscila entre los 22 y 25 céntimos de euro por minuto, es posible moverse por la ciudad de una forma cómoda y ZEO -cero emisiones-. Estas compañías llegaron a España hace poco más de 3 años y se están posicionando como solución clave en la movilidad urbana del futuro. Se estima que en España ya hay más de 9.000 motos eléctricas compartidas circulando por las ciudades.

Según el servicio de motos de renting COUP, el pasado 2018 el sector de la moto eléctrica en España había experimentado un crecimiento del 500%. España es el tercer país líder en motosharing por detrás de Alemania y Francia, siendo Madrid la ciudad líder en esta tendencia. Mientras que el 93% de motos compartidas son eléctricas.

Las ventajas que han favorecido la moto compartida en España

La popularización de esta alternativa compartida de movilidad eléctrica no habría tenido tanto éxito sin tener en cuenta los siguientes factores.

 Los beneficios que han favorecido la implantación y la normalización del motorsharing:

 

  • Las restricciones en cuanto a la circulación de vehículos contaminantes y convencionales son cada vez más duras. Las administraciones locales están incorporando  ZBEs (Zonas de bajas emisiones), en ciudades como Madrid o Barcelona.

 

  • Existe un clima favorable para la movilidad en moto. Debido al clima Mediterráneo de la península, los españoles siempre han tenido una gran cultura motera. En otros países como Alemania o Suecia las empresas de motorsharing no están teniendo tanto éxito debido a las condiciones climatológicas. Algunas apps de motorsharing, incluso deben cerrar el servicio durante unos meses debido a que las calles se llenan de nieve y hielo.

 

  • El precio. En ciudades como Madrid y Barcelona, donde el precio del transporte público se ha visto casi duplicado en los últimos años. Los ciudadanos cuentan con unas tarifas por minuto que van desde los 22 a los 26 céntimos. La moto eléctrica supone una solución de movilidad no sólo más cómoda, sino más asequible si hablamos de trayectos cortos.

Coche eléctrico compartido

La idea del coche eléctrico compartido hace años que se funciona en muchos países de Europa. Según PwC el parque actual de vehículos europeo supera los 280 millones de coches: Eso son 2,6 coches para cada dos personas. El mismo estudio asegura que la tendencia hacia el vehículo compartido está cogiendo tanta fuerza que en 2030 el 35% de los kilómetros recorridos en Europa se harán mediante este sistema de movilidad.

 

Carpooling vs Car Sharing

El carpooling permite compartir vehículo entre personas que van a realizar el mismo trayecto. Este sistema hace años que existe de manera informal, como por ejemplo, cuando varios amigos decidían compartir coche para ir a un viaje o la playa. Con la llegada de internet la fórmula se ha sofisticado y ahora existen apps como Bla Bla Car que facilitan estos trayectos incluso entre desconocido. Este sistema permite un ahorro de emisiones y también un ahorro económico para el conductor que iba a realizar el viaje solo.

En el carsharing los usuarios conducen un vehículo que no es suyo. Utilizan temporalmente el vehículo y pagan acorde a su uso. El carsharing es la forma más cómoda y ZEO -cero emisiones-, de moverse por la ciudad sin tener un coche de propiedad. Este sistema de movilidad interurbana permite un máximo ahorro económico y de emisiones.

Con este sistema en el que varios usuarios pueden compartir un mismo coche, es posible ahorrar los costes de tener coche, reducir emisiones de CO2, e incluso reducir el tiempo de búsqueda de aparcamiento o las costes de parking. Es por eso que los recientes estudios pronostican que para 2025, la cifra de usuarios de vehículos compartidos se habrá quintuplicado llegando a los 36, 7 millones de usuarios.

Es por eso que la mayoría de marcas de automóvil ya han desarrollado sus modelos de coche compartido eléctrico para ciudades. Desde la marca SEAT, que presentó el pasado MWC 2018 el Minimó, con baterías extraíbles y una autonomía de hasta 100 km, hasta Renault, cuyo modelo City ya recorre a diario las calles de Madrid.

¿Qué opciones de coche compartido hay en España?

En España el carsharing ha llegado a su punto culminante en la ciudad de Madrid. Empresas como Car2Go, Zity y Emov ya se han instalado en la capital española transformando la movilidad interurbana. Lejos de haberse convertido en una alternativa al transporte público, en Madrid, los servicios de coche compartido eléctrico funcionan como un complemento. 

La marca Car2Go, que cuenta con una flota de vehículos exclusivamente eléctricos, cuenta con un total de 1.650 coches disponibles en Stuttgart, Amsterdam, San Diego y Madrid. En la ciudad española, el pasado 2018, Car2Go aumentó su flota de 350 a 500 coches para dar servicio a los 53.000 usuarios registrados en la app. 

La creación de Madrid Central (ZBE) ha permitido la proliferación de este sistema de transporte

Madrid ha sido la única ciudad española donde el coche compartido eléctrico ha encontrado un nicho de mercado para aposentarse y prosperar. Los expertos aseguran que la decisión del gobierno local de Manuela Carmena, de sacar adelante el proyecto de Madrid Central o la decisión de permitir el aparcamiento gratuito e ilimitado en zonas verdes y azules a todos los vehículos eléctricos registrados en el Ayuntamiento de Madrid, han influido en este éxito. 

Las mayores empresas de coche compartido eléctrico tienen las ciudades de Barcelona y Valencia en el punto de mira. En Barcelona la principal traba es el gobierno municipal de Ada Colau. La alcaldesa del Ayuntamiento de Barcelona prohibió el ‘carsharing’ eléctrico y de base flexible, pocos días después del desembarco de las apps Car2Go, Zity y Emov en la capital catalana.

El govern catalán aún no tiene una regulación óptima y que facilite este tipo de movilidad ZEO, como sucede en Madrid. De momento, el Ayuntamiento pide a las operadoras un canon anual por cada vehículo en concepto de su ocupación en la vía pública -una tasa que no existe en Madrid-, y no comprende aún ninguna medida extraordinaria que facilite el aparcamiento para los vehículos eléctricos en la ciudad.

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