Debido a la pandemia las grandes ciudades están sufriendo el éxodo de sus habitantes hacia poblaciones más pequeñas. El confinamiento en un piso, en barrios con pocas zonas verdes, la contaminación y la posibilidad de teletrabajar, dan pie a que los que pueden busquen una vivienda en un lugar mejor.

Más de la mitad de la población mundial vive en ciudades y, según los estudios, hacia el 2050 el porcentaje se acercará al 70%. Centrándonos en España, la situación es aún más acusada, en 2019 ya vivía en las ciudades un 81% de sus habitantes.

Las ciudades, a pesar de ocupar sólo el 3% de la superficie de la tierra, consumen el 70% de la energía global y emiten el 75% de CO2.

En la Unión Europea se han cuantificado alrededor de 400.000 las muertes prematuras anuales por culpa de las partículas PM2,5 que provienen de las emisiones del tráfico, la industria, las domésticas o las naturales (como el polvo africano).

Sin embargo, las ciudades quieren ser más sanas, más limpias y quieren tener una movilidad más sostenible, reduciendo la generación de emisiones y de residuos, utilizando energías renovables, construyendo y rehabilitando de acuerdo con los criterios bioclimáticos, aprovechando los tejados y azoteas para captar energía solar o instalar huertos urbanos, etc.

Para William E. Rees, profesor emérito de la Universidad de British Columbia y creador del concepto de huella ecológica, los criterios que deberían seguir las ciudades si quieren ser sostenibles serían:

William I. Rees

 

  1. Reducir el consumo de suelo, infraestructuras y otros recursos aprovechando mejor las viviendas.
  2. Población concienciada en reducir, reciclar y reutilizar
  3. Inversión en infraestructuras que faciliten el tránsito para peatones y bicicletas, con un transporte público viable a fin de eliminar la circulación de coches.
  4. Transformar los residuos en energía y optar por la cogeneración de electricidad para que los ciudadanos puedan producir su propia energía.
  5. Si el aire es más limpio, el acceso a los servicios es fácil y se impulsa la producción local, la calidad de vida de los ciudadanos aumentará.
  6. Los diseños urbanos deben plantearse la ciudad como ecosistemas autosuficientes.

Tanto la ONU como la UE quieren reconocer los esfuerzos de las ciudades para alcanzar la sostenibilidad publicando las que, según su criterio, son las ciudades más verdes del mundo o de Europa.

La ONU dentro de sus ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible), que persiguen acabar con la pobreza, proteger el planeta y garantizar que todas las personas disfruten de paz y prosperidad, marcó con el número 11 el ODS de lograr que las ciudades y comunidades sean inclusivas, seguras, resilientes y sostenibles.

Para la ONU, si no transformamos radicalmente la manera de construir y administrar los espacios urbanos no podremos lograr el desarrollo sostenible.

Es por este motivo que los ODS sirven de criterio para evaluar si una ciudad es sostenible.

La ONU constituyó la Red de Soluciones para el desarrollo Sostenible (SDSN) que ayuda a medir el grado de cumplimiento de los ODS en las ciudades. Se han establecido indicadores adaptados a cada país. En España se tienen en cuenta tanto el precio del agua como el acceso a un trabajo digno, la educación o la agricultura ecológica entre otros, hasta un total de 85 indicadores.

La lista de las ciudades de Europa y de los EEUU que ya muestran avances significativos en el fomento de la sostenibilidad, la eficiencia en la gestión de los recursos, la reducción de emisiones y, por tanto, en la mejora de la vida de sus ciudadanos va aumentando. Sin embargo, en el resto de América, Asia y África todavía hay muy pocas.

Algunas de estas ciudades más sostenibles no europeas – en las que nos centraremos más adelante cuando hablamos de la UE- son:

  • Vancouver (Canadá) por la concienciación de sus ciudadanos en el tema del medio ambiente y el equilibrio con el consumo.
  • San Francisco (California), por la gestión del agua y con una tasa de reciclaje del 77%.
  • Ciudad del Cabo (Sudáfrica), por el regreso de sus ciudadanos a la naturaleza y, en consecuencia, su recuperación.
  • Curitiba (Brasil), la primera ciudad americana en la gestión del transporte público sostenible. Recicla más del 70% de los residuos y ha recuperado bosques y creado espacios verdes.
Curitiba

Por su parte, en 2008 la Comisión Europea instituyó el premio anual a la “Capital Verde Europea” y la “Hoja Verde Europea” con el fin de promover las mejores soluciones y reconocer los esfuerzos de las ciudades europeas para lograr la sostenibilidad y cumplir con la Agenda 2030, sirviendo de modelo para otras ciudades.

Participar en estos premios también genera puestos de trabajo y atrae visitantes que prefieren destinos más sanos.

El lema del premio es “Ciudades verdes: aptas para la vida”, porque las personas tienen derecho a vivir en zonas urbanas sanas.

Las ciudades ganadoras del premio se convierten embajadoras de las ciudades verdes por todo el mundo y conciencian a sus ciudadanos de que sus decisiones tienen un gran impacto en el logro de la sostenibilidad. También reciben un incentivo económico de 350.000 euros para poner en marcha sus iniciativas.

Son aspirantes al premio a la “Capital Verde Europea” (EGCA) las ciudades de más de 100.000 habitantes que hayan demostrado su liderazgo en materia de sostenibilidad medioambiental, social y económica. En el caso de estados en los que no haya ciudades de más de 100.000 habitantes se podrá presentar la ciudad más grande del país.

El proceso de selección de la ciudad verde europea es riguroso, las ciudades deben presentar un sólido historial de iniciativas alcanzadas y la lista de proyectos ya concretados para ser más sostenibles. Todo con una visión a largo plazo y con el objetivo de beneficiar a la población, el planeta y la economía.

Los ámbitos que se evalúan son:

  • Cambio climático: mitigación
  • Cambio climático: adaptación
  • Movilidad urbana sostenible
  • Uso sostenible de la tierra
  • Naturaleza y biodiversidad
  • Calidad del aire
  • Ruido
  • Residuos
  • Agua
  • Crecimiento verde y eco-innovación
  • Rendimiento energético
  • Gobernanza

Ciudades premiadas por su sostenibilidad

En los últimos 10 años se han presentado al premio 86 ciudades de 26 países.

Lahti (Finlandia), con su lema “Soluciones locales, impacto global”, recibió el premio a la Capital Verde Europea del 2021. Su meta es llegar en 2025 a la neutralidad de las emisiones de carbono, sin adquirir créditos de carbono. Se adelanta diez años al objetivo de Finlandia (2035) y veinticinco años al de la UE (2050).

Entre otras iniciativas, Lahti ha desarrollado la primera aplicación móvil de comercio de emisiones para particulares, que recompensa a los ciudadanos si se desplazan a pie, en bicicleta o en transporte público. Esta herramienta también sirve para recoger datos que faciliten adaptar los servicios de transporte.

También recuperan, como mínimo, el 97% de los residuos domésticos, no utilizan carbón desde el 2019, y han construido una planta de bioenergía respetuosa con el medio ambiente.

En años anteriores las ciudades premiadas fueron:

2010 Estocolmo, con una visión holística combina el crecimiento con el desarrollo sostenible. Quiere independizarse de los combustibles fósiles en 2050.

2011 Hamburgo que, entre otras iniciativas, creó el “Tren de las Ideas” una exposición móvil con soluciones para convertir las ciudades en lugares más sostenibles. Este tren viajó por varias ciudades, Varsovia, Malmö, Copenhague, Bruselas, Viena, Barcelona y Marsella, entre otras.

2012 Vitoria-Gasteiz que se centra en la gestión de la falta de agua. Su plan de acción se basa en mejorar el suministro de agua, reducir las pérdidas, lograr un consumo sostenible y mejorar su calidad.

2013 Nantes, su ambiciosa política de transporte ha supuesto la reducción de la contaminación y de las emisiones de CO2.

2014 Copenhage, la mejor ciudad del mundo para los ciclistas, ha situado la asociación público-privada en el centro de la eco innovación y del empleo sostenible.

2015 Biristol, con grandes planes de inversión en transporte y energía, es innovadora en economía verde, con una poderosa estrategia de comunicación, compromiso y entusiasmo a fin de ser modelo para las ciudades europeas y del resto del mundo.

2016 Ljubljana, ha transformado la ciudad eslovena centrando la movilidad en las redes de peatones y ciclistas y en el transporte público. Y también destaca por la preservación, protección y ampliación de las áreas verdes.

2017 Essen, ciudad alemana antigua productora de carbón, está transformándose en ciudad verde, modelo para otras ciudades que tienen que abandonar la economía de la minería del carbón. Uno de los hitos más importantes es la renaturalización del río Emscher que había sido una alcantarilla de la zona industrial más grande de Alemania.

2018 Nimega (Holanda) aspira a involucrar a los ciudadanos, los empresarios, las ONG ambientales y los científicos en la tarea de llevar la ciudad a la plena sostenibilidad.

2019 Oslo, capital mundial de los vehículos eléctricos, ha reabierto sus canales, candidatos al cierre, haciéndolos accesibles a los ciudadanos, gestionando eficientemente las aguas pluviales y restaurando el hábitat. El objetivo de la economía circular ha conseguido la innovación y la promoción de nuevos puestos de trabajo y el uso circular de los recursos disponibles. En 2016 ya presentó el “Presupuesto Climático” que contabiliza las emisiones de carbono como si fueran finanzas.

2020 Lisboa que, entre otros méritos, aspira a ser 100% neutra en emisiones en 2050 y quiere plantar en un año 100.000 árboles. Muy castigada por la crisis del 2008, ha demostrado que el crecimiento económico y la protección medioambiental pueden, y deben, ir de la mano.

El premio “Hoja Verde Europea” (Egla) está destinado a ciudades más pequeñas, entre 20.000 y 100.000 habitantes, y la ganadora también recibe una subvención para financiar sus actividades a lo largo del año del reconocimiento.

Los objetivos de este premio son:

  • Reconocer a las ciudades que demuestren un buen historial ambiental y su compromiso de generar crecimiento verde
  • Alentara las ciudades a desarrollar activamente la conciencia y la participación de los ciudadanos en el medio ambiente
  • Identificar las ciudades capaces de actuar como ’embajadoras ecológicas’ y alentar otras ciudades a avanzar hacia mejores resultados en sostenibilidad

El año 2021 fue otorgado conjuntamente a Gabrovo (Bulgaria) y en Lappeenranta (Finlandia).

En el año 2020 las ciudades merecedoras de este premio fueron Limerick (Irlanda) y Mechelen (Bélgica).

Otras ciudades ganadoras en anteriores ediciones fueron: Lovaina (Bélgica), Galway (Irlanda), Horst aan de Maas (Holanda), Cornellà de Llobregat y Mollet del Vallés (España). Torres Vedras (Portugal) y Växjö (Suecia).

También debemos mencionar las iniciativas privadas que ofrecen un estudio de las ciudades con la finalidad de que cada día sean más las ciudades sostenibles, inteligentes, innovadoras y con igualdad entre sus ciudadanos.

Es el caso de IESE Cities in Motion Strategies, una plataforma de investigación creada en colaboración entre el IESE Business School Center for Globalization and Strategy y el Departamento de Estrategia del IESE.

Esta plataforma conecta una red mundial de expertos en ciudades, empresas privadas especializadas y administraciones locales de todo el mundo.

Su misión es promover su modelo Cities in Motion que se basa en:

  1. Un ecosistema sostenible
  2. Actividades innovadoras
  3. Equidad entre ciudadanos
  4. Territorio conectado

De cara a su análisis tienen en cuenta que cada ciudad es diferente y, por tanto, con necesidades y oportunidades propias. Esto conlleva que cada ciudad debe desarrollar un proyecto personalizado.

Los criterios objeto de valoración son:

  • Economía
  • Capital humano
  • Proyección internacional
  • Planificación urbana
  • Medioambiente
  • Tecnología
  • Gobernanza
  • Cohesión social
  • Movilidad y transporte

Resultado de este análisis es un ranking y unas gráficas que permiten comparar las ciudades analizadas entre sí.

Con datos de 2019 el ranking ICIM fue:

  1. Londres
  2. Nueva York
  3. Ámsterdam
  4. París
  5. Reikiavik
  6. Tokio
  7. Singapur
  8. Copenhague
  9. Berlín
  10. Viena
  11. Madrid
  12. Barcelona

Sólo con un trabajo coordinado entre administración pública, empresas, ONG y ciudadanos podremos lograr ciudades y comunidades sostenibles y, por tanto, un planeta con un futuro esperanzador para todos.

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