La semana del 12 al 18 de julio, varias ciudades de República Checa, Bélgica, Polonia, Alemania y de algunas zonas de los Balcanes e Italia, sufrieron el azote de la Dana llamada “Bernd”. Este fenómeno climático extremo es una depresión atmosférica aislada en niveles altos que se produce debido al choque de una masa de aire frío en altura con el aire caliente de la superficie.

 

Este fenómeno se asocia con lluvias torrenciales, fuertes vientos e inundaciones. El movimiento errático de la masa de aire frío “hace más difícil la previsión” de su trayectoria.

La dana Bernd, que se desplazó muy lentamente, ha provocado precipitaciones históricas, inundaciones locales y pérdidas humanas y de infraestructuras a lo largo de todo el centro de Europa. Aun así, la Dana ha tenido especial incidencia en Alemania, donde se estima que las inundaciones registradas por el temporal de lluvias han causado al menos 157 muertos y decenas de desaparecidos al oeste del país.

En el Estado alemán de Renania, sólo en el distrito de Ahrweiler se estima que hay más de 1300 personas desaparecidas.

El peor temporal extremo registrado en tres décadas en Europa

Los climatólogos apuntan a que éste ha sido el peor temporal registrado en las últimas tres décadas en Alemania y en toda Europa. En Bélgica, por ejemplo, las autoridades de la localidad de Lieja ordenaron a los habitantes abandonar sus hogares y desplazarse a zonas de mayor altura después de que el río Mosa se desbordase llevándose la vida de 31 personas.

Los últimos datos de la BBC revelan que más de 188 personas han muerto debido a las inundaciones provocadas por este temporal. Dotaciones de bomberos y equipos de voluntarios aún buscan a cientos de personas desaparecidas.

Estas fuertes precipitaciones también han afectado a Suiza, Luxemburgo y los Países Bajos, donde el primer ministro Mark Rutte ha declarado este fenómeno como “desastre nacional” en una provincia del sur.

Los líderes políticos hacen responsable al cambio climático de este desastre medioambiental

La mayoría de líderes europeos y partidos verdes han apuntado al cambio climático, como el principal responsable de estos temporales extremos. Gracias a ello, precisamente en Alemania, el debate sobre cómo abordar la crisis climática y reducir sus efectos, ha saltado a la campaña electoral.

“Este clima extremo es una consecuencia del cambio climático (…) Alemania debe prepararse mucho mejor” en el futuro, apuntó el ministro del Interior, Horst Seehofer.

Por otra parte, la propia canciller alemana Angela Merkel, instó a actuar de inmediato para hacer frente al cambio climático durante su visita a las zonas afectadas por la borrasca: “Tenemos que darnos prisa. Debemos ser más rápidos en la lucha contra la crisis climática”.

Además, la canciller se comprometió a acelerar las ayudas para la reconstrucción de los lugares más devastados. Berlín destinará unos 300 millones de euros en ayuda inmediata y miles de millones para reparar casas, calles y puentes.

Sin duda, la declaración de la canciller y su voluntad para activar la agenda verde del país, resultan muy positivas para la acción climática. Un apoyo político que, además, llega en un momento clave.

El nuevo plan climático de la UE podría provocar grandes revueltas

Y es que el pasado domingo 18 de julio, Bruselas alertó de que, en los próximos años, podría haber una revuelta social similar a la de los chalecos amarillos en Francia, debido al nuevo plan medioambiental adoptado por la Unión Europea.

Según la organización, los proyectos legislativos aprobados el pasado miércoles por la Comisión Europea para lograr una drástica reducción de las emisiones de CO2, encarecerán la energía, el transporte y los automóviles convencionales.

La UE ha reconocido el impacto social que tendrá este pionero y ambicioso plan en el Planeta y está estudiando nuevas medidas para mitigar los efectos más negativos del mismo. La transición para lograr una sociedad y economía ZEO -cero emisiones-, debe ser justa y no dejar a nadie atrás.

Aún así, las instituciones comunitarias temen que el castigo fiscal a suministros y servicios indispensables acabe provocando una revuelta similar a la de los chalecos amarillos en Francia, pero en todo el continente.

¿Quién es el responsable de este desastre ambiental?

La comunidad científica asegura que el calentamiento global de la Tierra aumenta la probabilidad de lluvias torrenciales.

 

Aunque es difícil demostrar que el cambio climático haya sido la causa directa de la dama Bernd, los datos de los climatólogos del DWD, organismo responsable del estudio del clima en Alemania, aseguran que un episodio de esta magnitud acostumbra a suceder una vez cada 100 años o más.

 

En este sentido, en 1995 Alemania ya sufrió unas inundaciones debido a temporales extremos, que se extendieron por Francia, Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo y Reino Unido, y que dejaron una treintena de muertos.

Está claro que el cambio climático ha acortado el tiempo entre estos fenómenos extremos, que tal y como apunta la comunidad científica, tienen lugar de forma natural.

Todo apunta a que, según el historial climático de Alemania, después del de 1995, el siguiente fenómeno climático extremo debería haber tenido lugar en el año 2095. Sin duda, el calentamiento global está desdibujando y cambiando las pautas habituales de comportamiento del clima y el Planeta.

El calentamiento global provoca un empeoramiento de los fenómenos climáticos

Además, es importante tener en cuenta que por cada grado que sube la temperatura, la cantidad de vapor de agua en la atmosfera aumenta un 7%. Esto hace que los mismos episodios extremos de lluvia ahora sean más fuertes que antes y generen un número mayor de destrozos en el entorno natural.

Sin embargo, desde Meteored, apuntan al factor antrópico como la principal causa de estas desastrosas consecuencias en el Centro de Europa. Y es que precisamente el distrito de Ahrweiler, uno de los más afectados, está ubicado en la llanura del río Ahr, sobre un meandro abandonado.

Es importante tener en cuenta que a lo largo de la historia las comunidades han ido buscando las llanuras y los ríos para asentarse y crecer. Por eso muchos cauces, antiguas lagunas o meandros abandonados no son visibles hoy en día al estar soterrados u ocupados por viviendas y carreteras.

Aún así, en caso de desbordamientos o precipitaciones extraordinarias, parece que estas partes olvidadas de los ríos recuperan su funcionalidad, arrasando con todo a su paso.

Bernd, el fenómeno climático extremo que ha azotado el centro de Europa, nos muestra la dureza de las consecuencias del cambio climático. En este escenario y con el fin de evitar futuros desastres, migrar a una sociedad ZEO -cero emisiones- se convierte en una necesidad inminente.

Las agendas políticas, la sociedad y sobre todo las empresas, deben empezar a trabajar para activar sus medidas de descarbonización.

Si eres una empresa y quieres conocer el impacto medioambiental de tu actividad o promover la conciencia climática entre tus empleados contáctanos.

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