Durante la última semana del mes de agosto, la ciudad estadounidense de Houston (Texas) sufría las inclemencias del huracán Harvey. Hay que decir que una tercera parte de sus barrios se encontraron bajo el agua, 30.000 personas fueron alojadas en centros rehabilitados, en definitiva, la lluvia caída fue histórica: 56 trillones de litros de agua. Ha sido la inundación más grande de la historia registrada en los Estados Unidos. Desgraciadamente, las autoridades de Texas, explican que el número de muertos ya ha subido a casi 70 y, según los expertos, las pérdidas materiales ascienden a los 13 millones de dólares.

En momentos horribles como éstos, surgen muchas voces que relacionan este desastre natural con el cambio climático. Por ejemplo, Ken Kunkel, experto en huracanes de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica afirma: «Es una frustración inmensa que no se están haciendo los preparativos necesarios (…) hace 34 años que registraron subidas constantes de la superficie de los océanos en el hemisferio norte. Los huracanes se alimentan de la evaporación y esto dispara la precipitación».

Junto con el desconsuelo debido a lo ocurrido, encontramos descontento por los recortes de Donald Trump. Estas las encontramos en: la Agencia Federal de Gestión de Emergencias, en unos 600 millones de dólares, los recortes a los guardacostas, los cuales han rescatado más de 3000 personas durante las inundaciones de Harvey y, también, ha anulado el decreto que elevaba los presupuestos para mejorar las infraestructuras costeras ante las inminentes subidas del nivel del mar.

«El 45% del estadounidenses dicen que están muy preocupados por el cambio climático, frente al 37% del año pasado»

Como explica Joseph Stiglitz en su artículo del ARA, parece una paradoja lo ocurrido en Estados Unidos:

«Es una ironía que un evento tan relacionado con el cambio climático se produzca en un estado donde hay tanta gente que niega el cambio climático, y donde la economía depende básicamente de los combustibles fósiles que generan el calentamiento global».

 

Desgraciadamente la Casa Blanca se niega a relacionar los desastres naturales con el cambio climático, ni mucho menos quiere relacionar el cambio climático con las emisiones contaminantes. Aunque los datos son claros: la Organización Meteorológica Mundial ha concluido que hay evidencias científicas de que las desmesuradas lluvias en Texas y Louisiana están relacionadas con el cambio climático. En este paisaje de huracanes, también existe el problema del deshielo de Alaska. Asimismo, la Evaluación Nacional del Clima expresó que, aproximadamente la mitad del aumento de la temperatura media mundial, está relacionada con la influencia humana y sus emisiones contaminantes. Por lo tanto, si los Estados Unidos, responsables del 40% de emisiones contaminantes globales, emiten sustancias tóxicas; seguirán contaminante y continuarán aumentando las temperaturas.

En definitiva, las consecuencias de los desastres naturales se verían agravadas en los próximos años si todo continúa como hasta ahora.

El experto del Centro de Ciencia sobre Sistemas de la Tierra de Pensilvania, Michael Mann, afirma: «Es un hecho, el cambio climático hizo más letal el Harvey». 

Una buena solución sería invertir en prevención, proteger los edificios, proteger los pantanos y, sobre todo, tener un plan de respuesta rápido e inmediato. Lo más importante son las vidas de los ciudadanos, por lo tanto, se debe trabajar para reforzar los planes de evacuación.

El continente americano no se recupera

 

Después de las crueles consecuencias de Harvey, ahora, otros huracanes azotan el Caribe. En primer lugar, durante los pasados días el huracán Irma (categoría 5, el huracán más intenso de la historia en el océano Atlántico, con vientos de 297 km / h) golpeaba con fuerza Santo Tomás, San John, San Bartolomé, Anguila, Barbuda, las Islas Vírgenes británicas y Puerto Rico, en esta última Irma dejó a 1 millón de personas sin luz. Aunque Irma ha bajado de categoría a 4, según ha mencionado el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos, sigue siendo extremadamente peligroso. Hay que decir que a raíz de su paso por República Dominicana ha dejado sin electricidad a unas 35.000 personas. Después de sacudir Haití y Bahamas, también, ahora marcha hacia Florida y Cuba.

Aparte de Irma, hay un segundo huracán que amenaza el Atlántico: José. Este ya es de categoría 3 con una velocidad de 195 km / h. Pero, parece que la desgracia no se acaba porque también se suma Katia, un huracán de categoría 1. Los expertos creen que Katia llegará a México.

 

Fuente: Centro Nacional de Huracanes

No sucedían unos hechos como estos desde septiembre del año 2010 cuando sacudían el Caribe, a la misma vez, los huracanes Igor, Julia y Karl. Por ello, Brian McNoldy, investigador de la Universidad de Miami publicó esta sorprendente imagen, comparando ambos hechos, el pasado 7 de septiembre en su perfil de Twitter.

 Imagen publicada por Brian McNoldy, investigador de la Universidad de Miami en su cuenta de Twitter.

Como hemos mencionado a lo largo del artículo, el cambio climático está cada vez más presente en el planeta. Es cierto que en la zona del Caribe estos fenómenos son bastante usuales, la población vive acostumbrada, pero los expertos ya han anunciado que la subida de las temperaturas, las emisiones tóxicas, etc. agravarán los efectos de los desastres naturales en las próximas décadas. 

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