Desde hace algunos años la corriente zerowaste está penetrando en nuestra sociedad con más fuerza de la que lo hace la mentalidad zeroemissions (ZEO). Aún así, todas las medidas que se tomen para la reducción o la correcta gestión de residuos son una ayuda en la lucha contra el cambio climático.

Las mujeres tienen una media de 520 ciclos a lo largo de la vida fértil, -unos 40 años-. Durante cada menstruación utilizan una media de 18 tampones o compresas. Y el último dato: Con las soluciones íntimas convencionales cada mujer genera 136 kg de basura al año. Estas compresas, salvaslips y tampones suponen el 0,5% del total de la basura que llega a los vertederos.

Sólo en España hay más de 13 millones de mujeres en edad de menstruación. Esto son 234 millones de tampones y compresas desechados cada mes, 2.930 millones al año. 

Las compresas, tampones y salvaslips se convierten en residuos que contribuyen al cambio climático

Lo que la mayoría de gente desconoce es que todos estos residuos abandonados, además de poner en riesgo la supervivencia de la biodiversidad y la destrucción de los ecosistemas marinos, generan Gases de Efecto Invernadero (GEI) al degradarse. Y son los gases GEI como el metano o el dióxido de carbono, los que provocan el calentamiento global del planeta Tierra. 

 

Las compresas y tampones con sus envoltorios, aplicadores y tiras adherentes tardan más de 300 años en degradarse. Por no hablar de la huella de carbono que supone producir todas estas compresas de nuevo. Con el uso de alternativas sostenibles para la higiene íntima -soluciones que impliquen la reutilización y la economía circular-, conseguiremos reducir enormemente la huella de carbono de este sector.  La huella de carbono será mucho menor que la que se generaría al fabricar estos productos de usar y tirar. 

La sociedad empieza a cambiar a hábitos más sostenibles en su higiene íntima

Ante la creciente conciencia ambiental de la sociedad gracias al movimiento Fridays For Future y mucho antes, gracias a los crecientes informes de organismos de la ONU, la higiene íntima empieza a hacer frente al cambio climático.

La solución más popular y demandada es ahora la copa menstrual. Una copa hecha de silicona que actúa como recipiente en la recogida de la menstruación. Un invento que, pese que en diversos países europeos y en América se comercializa desde 1930 -año de su creación en EEUU-, a España llegó hace unos pocos años.

Eva Polío, Co- Directora de Cocoro, fue una de las primeras en introducir esta solución de higiene íntima en España. “Cuando empezamos con la copa menstrual en 2010 la gente no conocía esta alternativa y ahora casi todo el mundo sabe lo que es una copa menstrual” asegura Polío. Ahora comercializa y distribuye “las braguitas Cocoro” unas bragas reutilizables “que absorben menstruación, flujo vaginal y leves pérdidas de orina gracias a la combinación de tres tipos de tejidos”.

En España el reclamo de compra no es la sostenibilidad

Eva Polío

Co-Directora, Cocoro

“Aún así en España el reclamo de compra para las soluciones alternativas de higiene íntima no es la sostenibilidad”. Con la cooperativa que hay detrás de Cocoro, FemmeFleur SSCCL, han realizado varias encuestas para saber qué discurso activaba la compra de estos nuevos productos íntimos descubriendo que el principal no es la sostenibilidad. Según Eva Polío “otros discursos como el del feminismo o la comodidad tiran más a la hora de hacer esta compra”. 

¿Cúal es el ahorro económico?

Pese a ser un ahorro de impacto ambiental, estas soluciones alternativas como las compresas o tampones de tela, las copas menstruales o las bragas para la regla hacen frente al cambio climático y permiten el ahorro económico. Con las bragas Cocoro, que tienen un gasto medio de 29,90€ y duran 60 lavadas, gastaremos unos 2€ al mes frente a los 3€-5€ de media que valen las compresas o tampones que utilizamos durante un mes -depende la marca que decidamos comprar-.

Hace unos meses Tena Lady sacó unas bragas para la regla, pero de usar y tirar

Eva Polío

Co-Directora, Cocoro

“El sector de la higiene íntima aún no está preparado para dar el cambio”. “Incluso hace unos meses la marca Tena Lady sacó unas bragas como las nuestras, pero de usar y tirar” cuenta Eva Polío a Plataforma ZEO.“Las empresas, al menos en España, aún no tienen la voluntad de realizar cambios a favor al medio ambiente y si a eso le sumas el hecho de que cuesta cambiar de hábitos, sobre todo de hábitos íntimos, vemos porqué el grado de penetración de estas alternativas íntimas es tan bajo”.

Aún le queda mucho que recorrer a la higiene íntima para convertirse en un sector ZEO y activo en la lucha contra el cambio climático. “Hace tres años en Alemania el grado de penetración de las soluciones íntimas sostenibles era del 3%; estoy segura que en la actualidad, en España, no llegamos a ese porcentaje”. Aún así podemos ser optimistas: “Estamos viendo que cada vez hay más competencia en el sector de la higiene íntima sostenible y esto implica también, que cada vez hay más demanda e interés por este campo” sentencia Eva Polío.

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