En los últimos años las comunidades han empezado a tomar parte activa en la acción climática. La llegada de los movimientos por el clima y la entrada de la cuestión climática en la agenda política, ha dado pie a la proliferación de proyectos e iniciativas verdes en los gobiernos locales.

Se trata de una tendencia muy positiva para la lucha contra el cambio climático. Y es que precisamente uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 de la ONU, es el desarrollo sostenible de las ciudades y comunidades locales.

Desde 2007, más de la mitad de la población global vive en ciudades y se espera que esta cifra alcance el 60% para 2030: nuestro planeta cada vez está más urbanizado. De hecho, las ciudades representan alrededor del 70% de las emisiones de CO2 globales y se abastecen de más del 60% de los recursos de la Tierra.

Es por eso que una de las metas del ODS número 11 de la ONU es proporcionar acceso universal a zonas verdes y espacios públicos seguros, inclusivos y accesibles. De cara al 2030, será vital apoyar los vínculos económicos, sociales y ambientales positivos entre las zonas urbanas, periurbanas y rurales fortaleciendo la planificación del desarrollo nacional y regional.

En este sentido, iniciativas como la construcción de huertos urbanos comunitarios pueden ser altamente beneficiosas a la hora de contribuir a la creación de ciudades más sostenibles.

La cultura de los huertos urbanos se ha extendido a lo largo de los años tanto en los países desarrollados, gracias a los movimientos ecologistas, como en los países en vías de desarrollo, debido a la necesidad.

Precisamente, durante la última Conferencia sobre Comercio y Desarrollo, la ONU dejó claro que el camino para avanzar a la erradicación del hambre en el mundo es migrar de la agricultura industrial, que genera una elevada huella de carbono, a un modelo basado en el desarrollo rural y la agricultura ecológica y local.

El Huerto urbano y el movimiento Farm to Table

El concepto del huerto urbano nace con el objetivo de ser en un espacio cooperativo y colaborativo para el cultivo de hortalizas y frutas a pequeña escala. La idea del huerto urbano ha cogido especial relevancia a raíz de movimientos como el Farm to Table, “De la Granja a la mesa”.

Este movimiento que nació en EEUU, incentiva a servir en restaurantes, cafeterías y escuelas, únicamente productos locales o de km0 que preferiblemente hayan sido adquiridos a través del comercio directo con el productor o cultivados en sus propios huertos.

Aunque en un principio esta visión culinaria fue adoptada en el sector de la hostelería, a día de hoy, muchas familias, comunidades de vecinos y cooperativas siguen estos principios para su alimentación diaria.

En este sentido, los huertos urbanos son la mejor forma de canalizar esta idea de alimentación, local, asequible, sostenible y orgánica.

A partir de 2007, empezaron a proliferar los huertos urbanos en España

Por este motivo, no es de extrañar que, a partir del 2007, en España empezó a crecer el número de huertos urbanos en ciudades y pueblos. Además, gracias al apoyo de entidades públicas, asociaciones y movimientos vecinales, se han establecido importantes redes de huertos urbanos para promover y extender esta práctica.

Según Ecologistas en Acción, en España el fenómeno de los huertos urbanos se ha empezado a desarrollar con más de un siglo de retraso respecto a otros países europeos. Aun así, según los últimos datos sobre la evolución de los mismos, en 2014 el número de huertos urbanos había crecido hasta los 15.243 consiguiendo una superficie ocupada superior a las 166 hectáreas.

 

Los vecinos están recuperando espacios sin uso y reconvirtiéndolos en Huertos Urbanos

En los últimos años, las ciudades se han abierto al cultivo y han empezado a recuperar espacios sin uso, y los han reconvertido en huertos urbanos. Las comunidades o entidades vecinales que se articulan alrededor de estos huertos logran importantes beneficios ambientales, sociales y productivos.

Los huertos urbanos se han convertido en una herramienta para recuperar el espacio de los ciudadanos. Las personas se reapropian del mismo, logrando transformaciones espectaculares de espacios que estaban vacíos, abandonados y degradados.

El predecesor: El huerto urbano de Detroit

Uno de los ejemplos más destacados de los beneficios de los huertos urbanos se puede observar en la ciudad de Detroit, en EEUU. Tras el azote de la crisis económica en el país en 2008, los vecinos de la localidad de Detroit decidieron empezar a estimular la agricultura urbana para ayudar a la recuperación financiera de la ciudad. Empezaron a buscar espacios industriales y zonas abandonadas para crear un nuevo espacio de cultivo comunitario

A partir de esa primera idea, nació el concepto agrihood (barrio agrícola), un modelo de crecimiento alternativo donde la agricultura se convierte en el motor de los barrios, empoderando a la comunidad y ayudando a resolver problemas sociales como, por ejemplo, la falta de recursos o la inseguridad alimentaria en la zona.

El proyecto fue bautizado bajo el nombre Michigan Urban Farming Initiative. Desde 2013, esta huerta comunitaria urbana funciona a pleno rendimiento y provee a los vecinos de alimentos saludables, de bajo impacto ambiental y con una huella de carbono cero emisiones.

En España, uno de los primeros huertos urbanos más populares fue el del barrio madrileño de Lavapiés, con el nombre EstoEsUnaPlaza. Los vecinos del barrio recuperaron un espacio urbano que llevaba más de veinte años sin utilizarse y estaba completamente abandonado, y lo convirtieron en un huerto y un espacio abierto para la ciudanía.

En este caso, fueron los propios vecinos, de forma independiente, los que se organizaron para emprender este proyecto y ayudar a hacer más sostenible la ciudad de Madrid.

Pero en ocasiones, son las entidades públicas, asociaciones y movimientos sociales, los que impulsan este tipo de iniciativas y promueven la creación de huertos urbanos como motor de cambio para las zonas.

Fortalecer los lazos vecinales a través del Huerto Urbano

Es el caso de “Hortolans de Bellaterra”, una iniciativa con la que esta urbanización del Vallés (Barcelona) quiere promover un estilo de vida más sostenible y fortalecer los lazos entre los vecinos. En este caso, el objetivo es crear una red entre los diferentes huertos de la zona y colaborar conjuntamente para lograr un mejor cuidado de los huertos y hacerlos más ecológicos.

Hortolans de Bellaterra” se enmarca dentro del proyecto comunitario Bellaterra + sostenible 2030, impulsado por la Unió de Veïns de Bellaterra, que impulsa acciones para mejorar la calidad de vida y reducir la huella de carbono de Bellaterra, para así contribuir a la lucha contra el cambio climático.

Por este motivo, trabajan conjuntamente para promover el intercambio de conocimiento para el manejo de los huertos, el intercambio de semillas, plantas y frutas, el préstamo de herramientas y la activación de talleres y formaciones.

 

En Barcelona, fue el propio ayuntamiento el que impulsó la creación de una red de huertos urbanos, motivado por pequeños colectivos ciudadanos de barrios que luchaban para construir zonas verdes. En este sentido, el plan conocido como “Pla Buits del Ayuntamiento de Barcelona”, busca recuperar espacios urbanos en desuso, con el objetivo de darles un uso vecinal, pero siempre a favor de la sostenibilidad.

La iniciativa ConnectHorts en Poblenou

Para el año en 2012, una vecina del barrio de Poblenou, empezó a luchar para defender el uso público de un gran solar ubicado entre la calle Araba y el Carrer del Dr. Trueta. Manuela Pulido se empezó a mover y contactó con colectivos como Permacultura BCN y ESPAIsatge para rehabilitar el solar y convertirlo en un gran huerto urbano para los vecinos.

De esta forma, se diseñó un plan de reactivación urbana que dio lugar a Connecthort, un espacio polivalente auto gestionado por los vecinos de Poblenou.

Este lugar, además de contar con una zona para el cultivo, cuenta con salas de bio-construcción donde se pueden realizar actividades como yoga o meditación. Los vecinos que cuidan del espacio organizan talleres de sostenibilidad, reciclaje y agricultura sostenible.

Según los propios vecinos, la vocación del Connechort no acaba aquí, ya que también se configura como un espacio de inclusión para las personas discapacitadas o los colectivos en riesgo de exclusión social.

Sin duda, las posibilidades de los huertos urbanos son muchas, así como sus beneficios. Conseguir una alimentación más saludable y baja en emisiones es posible gracias a los huertos urbanos.

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