Los esfuerzos para combatir la emergencia climática cada vez son más numerosos. La creciente demanda social por el clima vivida el último año y los nuevos compromisos internacionales establecidos durante la COP25, han incrementado el nivel de conciencia climática en todos los sectores de la economía.

El sector empresarial está apostando por la sostenibilidad a la para transformar su producción. El sector de la moda, el transporte, la industria están cambiando. También el de la edificación, responsable de un 35% de las emisiones GEI que provocan el calentamiento global.

Si bien hace ya tiempo que en el ámbito de la construcción se apuesta por soluciones ZEO -cero emisiones- como la edificación bioclimática o la bioconstrucción, cada vez contamos con más invenciones arquitectónicas únicas y originales para hacer frente al cambio climático.

1. Ciclovía que brilla durante la noche y se carga con energía solar

En la mayoría de ocasiones sostenibilidad y belleza van de la mano. Es el caso de las ciclovías luminiscentes que brillan durante la noche y se carga con energía solar durante el día. En la ciudad de Lizbark Warminski, Polonia, se ha inaugurado una nueva ciclovía de este tipo.

Durante el día las ‘piedras’ LED de la superfície de la ciclovía se cargan a través de la luz solar. Durante la noche, son capaces de iluminar durante 10 horas seguidas. Con esta iniciativa desarrollada por el Instituto de Investigación Técnica (TPA), el Gobierno de Polonia quiere fomentar el transporte ZEO.

Replicando iniciativas como esta en otras ciudades del mundo es posible reducir emisiones de CO2 e incentivar el uso de patinetes y bicicletas, ya sean eléctricas o de uso manual. En la ciudad francesa de Neuen, Holanda, ya hace años que funciona la “Van Gogh-Roosegaarde”. Una ciclovía que utiliza la misma tecnología, que se inauguró en 2015 y está inspirada en La Noche estrellada de Vincent van Gogh.

2. Estadio de madera Cero emisiones

Otra de las maravillas arquitectónicas más ZEO es el Estadio de Fútbol de los Green Forest Rovers. Este equipo de fútbol que desde sus inicios se presenta como el primer equipo vegano de la historia y el más ecológico según la propia FIFA, además de reducir su huella de carbono a través de la alimentación, decidió reducir emisiones a través del transporte, el consumo, sus camisetas y sobre todo, a través de su nuevo estadio.

El promotor de esta conciencia climática y ecologista es el propietario del Club, Dale Vince, también propietario de la empresa de energía renovable Ecotricity. El estadio ‘Eco Park’, que iniciará su construcción este 2020, será el primer Estadio ZEO del mundo. 

El nuevo complejo deportivo estará construido íntegramente con madera certificada y funcionará con energía 100% renovable. La huella de carbono de esta construcción arquitectónica será mínima debida a los criterios de bio edificación y el material utilizado, madera, que permitirá mantener una gran cantidad de CO2 ‘secuestrado’ por un largo tiempo. Además, contará con una membrana transparente que cubrirá el estadio, permitiendo que el césped crezca bajo la luz del sol y minimizará las sombras que puedan distraer a los jugadores durante el juego.

3. Pavimento que genera energía a través de la pisada

Bajo la premisa de que los seres humanos generamos una media de 150 millones de pasos a lo largo de nuestra vida nace el proyecto Pavegen. El diseñador industrial Laurence Kemball-Cook creó en 2009 el primer pavimento capaz de generar energía renovable a través de la fuerza de una pisada.

Esta invención ZEO demuestra una filosofía aún poco explotada por la humanidad: Aprovechar y recolectar la energía generada con acciones de nuestra vida cotidiana. Este invento ya fue testeado durante los Juegos olímpicos celebrados en Londres en la West Ham Underground Station y durante la Maratón de París, donde recolectó la energía de las pisadas de los corredores.

Un estudio de la Universidad Macquarie en Australia demostró que tan solo cubriendo un 3% del suelo con más tráfico de personas se podría cubrir un 0,5% de la demanda energética del edificio. Si se extrapola el cálculo, instalando este pavimento ZEO en el 100% de esa superfície se podría cubrir hasta un 17% de la demanda energética.

4. Nivalis Solar City: Primera ciudad solar de España

Estas baldosas también han sido aplicadas en uno de los campos de fútbol municipales de Río de Janeiro. La energía generada por los jugadores durante el día, permite iluminar el equipamiento deportivo durante la noche.

En 2018 se presentó en el Foro Green Cities la primera ciudad solar de España: Nivalis Solar City. Esta increíble urbe ZEO se está edificando entre dos ciudades granadinas, los municipios de Gójar y Dílar. Junto con la ayuda del Centro Nacional de Energías Renovables (CENER) se está construyendo una ciudad con espacios verdes, un paseo natural y dos núcleos urbanos que generarán su propia energía a través de fuentes de energía renovables.

En el área de la movilidad, la ciudad fomentará el uso de transporte público y el vehículo compartido. Para conseguir una ciudad ZEO, se aprovecha el recurso natural más abundante del territorio: el sol. Por eso la ciudad cuenta con tecnología fotovoltaica instalada en cubiertas, calles y azoteas capaz de generar electricidad para iluminación, calefacción, ACS y movilidad eléctrica.

Aunque Nivalis Solar City será la primera ciudad solar de España, en Alemania ya cuentan con una desde hace más de 30 años. Friburgo se convirtió en la primera ciudad solar del mundo cuando se decidió por una alternativa ZEO para su suministro energético con el fin de evitar la instalación de una central nuclear en el municipio. En la actualidad, no sólo es capaz de abastecerse a través de la energía solar, si no que tiene excedentes energéticos que vende a la Red Eléctrica alemana y otras comercializadoras renovables.

5. East Anglia One

El East Anglia One es una de las maravillas arquitectónicas más monumentales y con más efecto directo a la hora de afrontar los retos de reducción de emisiones que presenta el cambio climático.

Esta llamada “granja eólica”, actualmente con un 50% de su superficie construida, es el parque eólico marino más grande del mundo con un tamaño de 300 km2 – lo equivalente a 3 veces la ciudad de Barcelona-. Este proyecto ideado por la filial escocesa de Iberdrola, Scottish Power contará con 102 turbinas capaces de generar suficiente energía ZEO como para abastecer a medio millón de familias.

Con una potencia instalada de unos 714 MW podríamos decir que el East Anglia One será la mayor “fábrica de energía eólica” de todos los tiempos. Para transportar la energía a los núcleos urbanos, se ha creado una subestación marina, Andalucía II, fabricada en el Puerto de Cádiz. Los cables de exportación instalados en el fondo del mar tendrán una longitud de 85 kilómetros para llevar la electricidad producida por los aerogeneradores a la subestación donde se transformará la tensión para su futuro uso doméstico.

Sin duda una de las mayores construcciones ZEO hasta la fecha que permitirá reducir de forma significativa la huella de carbono de la sociedad inglesa.

6. Edificios para árboles

Una de las mayores ayudas para combatir el cambio climático y reducir el nivel de emisiones de la atmósfera son los sumideros de carbono. El océano y los bosques y también los ecosistemas como los manglares y los humedales, tienen la capacidad de capturar el CO2 de la atmósfera. 

Son mecanismos naturales muy convenientes dada la situación de emergencia climática a la que nos enfrentamos. Herramientas que además, se encuentran en peligro de extinción debido a los incendios y prácticas como la deforestación; Cada año perdemos 13 millones de hectáreas de superficie forestal.

Frente a este peligro, y teniendo en cuenta que es en las ciudades donde se produce el 75% del CO2 que ocupa nuestra atmósfera, ¿qué pasaría si trasladamos estos mecanismos naturales a las grandes ciudades?

El arquitecto italiano Stefano Boeri se hizo la misma pregunta. Lo que le llevó a la invención de los primeros rascacielos con árboles integrados. Según el mismo Boeri contó a El Mundo, “Los bosques de todo el mundo absorben un 40% del gas que producimos en las ciudades. Si llevamos árboles y bosques a nuestras ciudades, estaremos luchando contra el enemigo en el terreno donde se produce el CO2”.

El primer prototipo de estas maravillas arquitectónicas, los llamados “bosques verticales”, fue construido en Milán. Las torres de apartamentos Bosco Verticale representan una unión perfecta entre naturaleza y arquitectura.

Los edificios de 80 y 112 metros de altura cuentan con 20.000 m2 de bosque que florece a lo largo de toda su fachada. El conjunto de plantas y especies de los edificios crean un microclima que además, protege a las viviendas de la elevada contaminación de la ciudad a la vez que absorben el CO2. Para contrarrestar la variación térmica de este microclima el edificio cuenta también con cuatro bombas de calor geotérmicas y los paneles solares que albergan su azotea ayudan a reducir la variación térmica en aproximadamente dos grados debido al microclima creado por las plantas.

En 2017 Boeri presentó el proyecto Liuzhou Forest City, para edificar la que podría ser la primera ciudad-bosque del mundo en el sur de China. La construcción de esta ciudad ZEO finalizará este año, y contará con más de 40.000 árboles y casi un millón de plantas.

7. Estación de esquí construida en una antigua incineradora

La estación de esquí Copenhill, lleva la cultura del “aprovechamiento inteligente”  a su máxima expresión. Esta desafiante edificación arquitectónica de 41.000 m2  construida para reemplazar parcialmente la antigua planta de incineración en Amager, ​- que está en proceso de pasar del carbón a la biomasa-, se inauguró en 2017 en la ciudad de Cophenague. 

Esta edificación ZEO es a la vez una planta combinada de energía y residuos y un centro de ski y escalada. Los estudios de arquitectura danesa Bjarke Ingels Group y asociados trabajaron con el concepto de arquitectura 360º, “multiuse” y diseñaron un original edificio que forma parte activa del urbanismo de la ciudad. La cubierta y los exteriores de la planta conforman una pista de ski artificial de 86 m de altura y una zona óptima para practicar actividades como el senderismo o la escalada.

Se trata de una de las invenciones más ZEO de toda la lista, ya que se idearon con el objetivo de ayudar a que la ciudad danesa consiga ser neutra en carbono para 2025. Un compromiso ambicioso y muy positivo para la lucha climática, ya que puede servir como ejemplo para otras ciudades.

El “Amager Bakke -nombre original de la construcción en danés-, pone la arquitectura industrial al servicio de la sociedad, aprovechando al máximo sus posibilidades y además contribuye a la gestión sostenible de  400 000 toneladas de residuo sólido urbano al año.

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