En el último año la política ha dado un giro de 360º en cuanto a conciencia y acción climática. Muchos de los países firmantes del Acuerdo de París finalmente se han comprometido a la neutralidad climática para 2050 y ahora empiezan a trabajar para lograr una transición a la economía verde, que será el motor de la lucha climática en los años venideros.

Pese a que, según los expertos, los esfuerzos para hacer frente a la emergencia climática deberían haberse llevado a cabo muchos años antes, como dice el refranero popular: mejor tarde que nunca.

Para cumplir con los objetivos del acuerdo de París 2015 debemos migrar a la economía ZEO

La única forma de no superar un calentamiento global de 1,5ºC con respecto a los niveles industriales es a través de la transición a la energía, producción y movilidad ZEO -cero emisiones-.

La crisis sanitaria de la COVID-19 y la paralización global de la economía, podría haber entorpecido seguir adelante con estos objetivos. Aun así, la comunidad financiera asegura que la inversión sostenible ha resistido mejor la caída de los mercados durante los momentos más duros de la pandemia.

La denominada bolsa europea, el índice Masci Europe registró pérdidas del -16,8% en marzo, llegando hasta el -24,8% al final del primer trimestre. Sin embargo, en el caso de las inversiones del índice sostenible MSCI Europe SRI EUR, las pérdidas alcanzaron un máximo de un -20,1% en los primeros trimestres.

Aunque pueda parecer una pequeña diferencia, con tan sólo un 4,7% menos de pérdidas para la inversión verde, en la práctica se trata de una gran cantidad de dinero y de una excelente oportunidad para miles de empresas de recuperarse tras la crisis.

Las inversiones verdes han aguantado mejor la crisis de la COVID-19 porque tienen objetivos a medio y largo plazo

Y es que, según los expertos financieros, las inversiones sostenibles efectuadas en los últimos años han logrado ser más rentables que las convencionales. Esto se debe, en gran medida, a que las inversiones sostenibles siempre establecen objetivos financieros a medio y largo plazo y, por lo tanto, unos meses de paralización en la economía no han causado grandes estragos.

Este fenómeno, observado por las comunidades económicas de todo el mundo, establece una clara pauta para que la inversión sostenible siga creciendo aún más. Sobre todo, teniendo en cuenta su capacidad de superar las situaciones de inestabilidad global. Además, las finanzas verdes han adquirido más importancia que nunca tras configurarse como la mejor herramienta para articular una “salida verde” de la crisis.

La inversión sostenible es la oportunidad para articular una “salida verde” de la crisis

Organismos como la ONU y el IPCC aseguran que la situación actual puede ser la “oportunidad perfecta para afrontar una reconstrucción socio-económica basada en actividades e inversiones cero emisiones”. Así lo confirma también Tatiana Nuño, responsable de Cambio Climático de Greenpeace.

Después de esta crisis, podemos afrontar una recuperación sostenible del planeta basada en actividades e inversiones económicas en línea con los objetivos del Acuerdo París 2015.

La clave para lograrlo es reanudar los plazos de entrega de los Planes Nacionales de Energía y Clima (PNIEC) desarrollados por los países y mantener o incrementar la ambición pactada durante la COP25.

También asegurarse de que, en términos financieros, se establecen criterios claros para determinar cuándo una inversión es sostenible, para que el capital público o privado se esté destinando realmente a hacer frente el cambio climático.

Sale adelante una propuesta de Ley para determinar qué actividades económicas son sostenibles

En este sentido, el Parlamento Europeo ha aprobado una nueva propuesta legislativa sobre finanzas sostenibles que establece normas y criterios para determinar si una actividad económica es medioambientalmente sostenible. Este nuevo proyecto de Ley facilitará a la Unión Europea llegar al objetivo de neutralidad climática para 2050, lo que significaría una reducción del 10% de las emisiones globales GEI que provocan el cambio climático.

Además de seguir la línea y planteamiento del Pacto Verde europeo para convertir Europa en el primer continente ZEO, esta iniciativa legal pretende evitar el ecoblanqueo, es decir, la clasificación de actividades o prácticas como ecológicas cuando en realidad no lo son.

El Plan de Reconstrucción Europeo destinaría más de 750.000 millones a la economía verde

La economía sostenible, además de haber sobrevivido mejor a la pandemia, podría contar con más ayudas y beneficios para su futuro desarrollo. Y es que para articular una salida verde de la crisis de la COVID-19, la Unión Europea ha elaborado un Plan de Reconstrucción Europeo – pendiente aún de aprobación-, que podría llegar a destinar hasta 750.000 millones de inversión a la economía verde y la transformación digital.

Dentro de esta cuantiosa suma, se prevé que aproximadamente unos 140.000 millones de euros sean para España. En este caso, el MITECO será el organismo encargado de enviar a Bruselas una planificación estratégica para aprovechar al máximo este capital europeo, con proyectos de inversión a corto, medio y largo plazo.

En él se incluirán acciones e inversiones destinadas a sacar adelante el Plan Nacional de Energía y Clima(PNIEC), la nueva Ley de Cambio climático y Transición ecológica, la Estrategia Española de Economía Circular y el Plan de Inversiones y Reformas.

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