Desde tiempos ancestrales ha existido un fuerte vínculo entre las mujeres y la naturaleza. Inexplicablemente, el género femenino siempre ha tenido más conciencia ambiental y un amor más profundo por la Tierra, que el género masculino.

Históricamente, han sido las mujeres las primeras en responder al uso de los recursos naturales que les rodean. Es decir, han sido las encargadas de recoger agua para cocinar y limpiar, utilizar la tierra para la ganadería, buscar comida en los ríos y arrecifes, y recolectar leña. Las mujeres de todo el mundo utilizan e interactúan con los recursos naturales y los ecosistemas a diario.

Aun hoy en día, paralelamente a su labor de madres y cuidadoras, en muchas tribus indígenas las mujeres ocupan un rol de recolectoras y encargadas de conservar y mantener el poblado en el que vive la comunidad.

Según la ONU, las mujeres “contribuyen enormemente al bienestar y el desarrollo sostenible de sus comunidades, así como al mantenimiento de los ecosistemas, la diversidad biológica y los recursos naturales del planeta”.

Y no solo eso, las mujeres han sido un importante motor del activismo climático y ecologista. Por este motivo, en el Día Internacional de la Mujer es fundamental hablar de los grandes rostros femeninos del cambio climático de ayer y hoy, y a los retos a los que se enfrentan como colectivo.

Índice de contenidos

  1. Un recorrido por la historia: Las mujeres que iniciaron el movimiento ecologista
  2. La contribución de las mujeres al conocimiento científico sobre cambio climático y renovables
  3. Las activistas que luchan contra el cambio climático en la actualidad
  4. Greta Thunberg y el movimiento Fridays for Future
  5. Las mujeres, las más afectadas por el cambio climático
  6. Más presencia femenina en los organismos de toma de decisiones

1. Un recorrido por la historia: Las mujeres que iniciaron el movimiento ecologista

A lo largo de la historia, las mujeres han sido las más concienciadas con el medio ambiente y las que han liderado las protestas ecologistas durante el último medio siglo.

Aun así, tal y como explicó la filósofa ecofeminista Alicia Puleo a EFE Verde, “podemos decir, por un lado, que las mujeres, con su presencia en los movimientos ecologistas manifiestan su preocupación por el futuro, pero no tienen suficiente voz y representación en ellos”.

Según Alicia Puleo, en el último tercio del siglo XX, “el renacer del feminismo se dio paralelamente al surgir el ecologismo y ambos fueron considerados, por algunos estudiosos de las ciencias sociales, como nuevos movimientos sociales, en tanto que no planteaban reivindicaciones económicas, sino del orden de la calidad de vida como, por ejemplo, un medio ambiente menos contaminado o relaciones personales menos jerárquicas”.

A raíz de este pensamiento, se origina también el eco feminismo, un ideal y/o movimiento que plantea una conexión entre la naturaleza y las mujeres; partiendo de la base de que ambas padecen algún tipo de opresión por parte del mismo opresor.

La obra de “Ecofeminismo” de Vandana Shiva y Maria Mies, publicada en 1993, sienta las bases de esta ideología o forma de entender el mundo:

  • La tierra está viva y debería formar parte del lenguaje de todos. Los seres humanos somos suelo y somos tierra: lo que hacemos al suelo, nos lo hacemos a nosotros mismos.
  • Por una parte, la naturaleza ha sido dominada y explotada por el hombre, mientras que, por otra, las mujeres se encuentran subordinadas frente al patriarcado.
  • El actual sistema de producción globalizado es incompatible con la biodiversidad y la supervivencia del planeta. La Nueva Economía pone en peligro a las mujeres. Un ejemplo de ello fue el desastre de la fábrica textil en Rana Plaza, Dhaka, en el 2013. En él murieron más de 1.100 personas, la mayoría de ellas mujeres.
  • Es vital incluir en los gobiernos otro tipo de instrumentos, más allá del PIB, para controlar y evidenciar desarrollo sostenible de las poblaciones y su compromiso climático.

2. La contribución de las mujeres al conocimiento científico sobre cambio climático y renovables

Además de su fuerte activismo, las mujeres han llevado a cabo grandes aportaciones a una escala científica. Muchas científicas se han dedicado a estudiar el cambio climático y el impacto del ser humano en el mismo.

En el siglo XIX, Eunice Foote se convirtió en la primera científica que teorizó sobre el cambio climático. Además, fue una de las fundadoras de la Seneca Falls Convention, la primera asamblea en la que se debatieron los derechos de la mujer. En 1856 elaboró una teoría científica que demostraba que la concentración de CO2 en la atmósfera podía provocar un aumento de la temperatura de la Tierra.

John Tydall, que actualmente es considerado el descubridor del cambio climático, utilizó sus experimentos para formular la misma teoría tres años más tarde.

En 1929, la científica húngara Maria Telkes logró asentar las bases para la creación de las primeras células solares fotovoltaicas modernas. Años más tarde, su descubrimiento permitiría a miles de hogares abandonar su dependencia a los combustibles fósiles.

A finales de los 50, la bióloga marina Rachel Carson empezó a estudiar los efectos de los pesticidas en el medio ambiente. En 1962 publicó Primavera Silenciosa, un libro donde explicaba esta problemática e instaba al gobierno a la prohibición de este tipo de substancias tan perjudiciales para el medio ambiente.

Su obra inspiró un cambio en la política nacional y el gobierno de EEUU prohibió el uso del dicloro difenil tricloroetano (DDT) –que contaminaba los alimentos- y otros pesticidas. Su obra dio paso a los primeros movimientos de base ecologista y a la creación de la Agencia de Protección ambiental de EEUU.

3. Las activistas que luchan contra el cambio climático en la actualidad

Pero no hace falta viajar al pasado para demostrar la fuerte implicación del género femenino en la lucha contra el cambio climático y la protección al medio ambiente.

Durante la COP25 se hizo público el proyecto Global Climate Heroes, para dar visibilidad al importante papel que las mujeres han desempeñado en las últimas décadas para mitigar y frenar el calentamiento global, frenar la pérdida de la biodiversidad y lograr el acceso igualitario a los recursos naturales.

Según la campaña de The Human Impacts Institute, es posible trazar una línea imaginaria desde Fiji, pasando por Chile, Perú, Costa Rica, Nigeria, India o Indonesia y dar la vuelta al mundo a través de 12 activistas mujeres.

Entre estas emprendedoras, divulgadoras y defensoras del medio ambiente es posible encontrar figuras como Annisa Hasanah, fundadora de la empresa Ecofunopoly, un juego de mesa que enseña a los niños conceptos sobre medioambiente y el calentamiento global o Aruna Chandrasekhar. Esta periodista india se encargó de cubrir y destapar al mundo los grandes conflictos medioambientales derivados de la industria del carbón en el país, y cómo han afectado a las comunidades indígenas.

También ensalzan la figura de la activista transgénero Miki Wali, cofundadora de Haus of Khameleon, en Fiji. Wali emprendió esta organización social para luchar por los derechos de las personas transgénero y la protección del planeta. Para ella, los derechos de las mujeres, los derechos humanos y la justicia ecológica y climática son inseparables. “La justicia ecológica va mucho más allá. Tiene que ver con entender que tenemos la responsabilidad del respeto y el tratamiento a todas las personas”.

La científica costarricense Monica Araya también es considerada una de las activistas globales climáticas de nuestros tiempos. A través de su proyecto Costa Rica Limpia, conecta a la gente con la energía y tecnología sostenible, como la energía renovable y los coches eléctricos.

“Los derechos de las mujeres, los derechos humanos y la justicia ecológica y climática son inseparables”

Miki Wali

Activista Transgénero

Desde Papúa Nueva Guinea, Ursula Rakova, es la directora de la ONG Tulele Pisa, una organización que trabaja para lograr migraciones seguras y justas para los nativos de las islas Carteret, que están desapareciendo debido a la subida del nivel del mar.

El calentamiento global ha provocado que más de 6.000 personas pierdan sus hogares y deban ser redirigidas a la isla vecina de Bouganiville.

4. Greta Thunberg y el movimiento Fridays for Future

En 2019, la activista sueca Greta Thunberg fue nombrada “Persona del Año” por la revista Time. Esta estudiante sueca que inspiró el movimiento global Fridays For Future y que hoy es la voz de los jóvenes que reprenden y castigan la inacción climática de los políticos, ha sido la persona más joven en ser elegida.

Su personal protesta frente al Parlamento sueco cada viernes, se extendió como la pólvora. Estudiantes de ciudades de todo el mundo empezaron a hacer huelga los viernes y a sentarse frente a las sedes políticas de sus gobiernos pidiendo un cambio de prioridades en la agenda política de sus dirigentes.

Este movimiento podría ser considerado uno de los más prolíficos de toda la historia: Con más de 7,500 ciudades adscritas, más de 14 millones de personas y representación en todos los continentes.

Pero, ¿dónde entra la igualdad de género en toda esta revolución de los “Viernes”?

Aunque no haya sido comunicado de forma explícita por el colectivo, es evidente que las caras visibles del movimiento “Fridays For Future” son en su mayoría, jóvenes mujeres. Desde la propia Greta Thunberg, pasando por la alemana Lisa Neubaner, Adélaide Charlier, Helena Gualinga, Quannah Chasinghorse o Autumn Peltier.

Actualmente, la mayoría de ellas colaboran de forma activa con sus gobiernos u organizaciones y entidades como la ONU o la Unión Europea, para ofrecer su opinión sobre diferentes cuestiones climáticas. Gracias a la visibilidad y el alcance que ganó el movimiento, ahora contamos con el apoyo de grandes representantes climáticas que realmente quieren provocar un cambio en nuestra sociedad.

De una forma u otra, parece que en este ámbito de actuación se han desdibujado los viejos patrones de liderazgo, en los que el hombre acostumbraba a ser el portavoz del grupo o colectivo

Según recoge el libro de Estrella Montolio, Estrategias de Comunicación para Mujeres Directivas, esta tendencia ha sido ocasionada por la posición tradicionalmente predominante del género masculino en el ámbito del poder, un hecho que podemos achacar a los roles de género que imperan en nuestra sociedad. Además, debido a la perpetuación de estos estereotipos, el tono, la voz y la postura de los hombres siempre han transmitido más seguridad que los de las mujeres.

Fridays For Future: Un movimiento articulado igualitariamente

Aun así, de manera inconsciente, el movimiento se ha articulado igualitariamente y, teniendo en cuenta que, habiendo mayoría femenina en las movilizaciones y la organización del colectivo, es lógico que las representantes finalmente hayan sido rostros femeninos.

También debemos tener en cuenta que nos encontramos frente a jóvenes de la generación Z, que han crecido en un mundo que promueve los valores de la igualdad social, racial y de género.

5. Las mujeres, las más afectadas por el cambio climático

En un día tan señalado como hoy, resulta imprescindible poner de manifiesto la increíble aportación que las mujeres han llevado a cabo para hacer frente la emergencia climática, anticipándose décadas a la hora de brindarle importancia al problema.

Y es que tal y como señala la ONU, debemos tener en cuenta que el reconocimiento de lo que las mujeres aportan o pueden aportar a la supervivencia del planeta y al desarrollo, sigue siendo limitado. La desigualdad de género y la exclusión social siguen aumentando los efectos negativos de la gestión ambiental insostenible y destructiva sobre las mujeres y las niñas.

Las consecuencias del cambio climático, como las olas de calor, los periodos de sequías o las inundaciones ocasionadas por las subidas del nivel del mar, contribuyen a la escasez de alimentos y dan pie a la inseguridad alimentaria. Según el informe de la Unión Internacional por la Conservación de la Naturaleza (IUCN), estos problemas ocasionan migraciones climáticas que afectan especialmente a las mujeres, niños y niñas.

En este sentido, si tenemos en cuenta que las mujeres, acostumbran a ser las responsables de la comida, el agua y el combustible, es evidente que serán las más afectadas por esta escasez de recursos. 

Además, los desastres provocados por el clima exacerban las desigualdades de género arraigadas.

“A menudo, las mujeres y las niñas son las últimas en comer o en ser rescatadas; se enfrentan a mayores riesgos de salud y seguridad cuando los sistemas de agua y saneamiento se ven comprometidos; y asumen una mayor carga de trabajo doméstico y de cuidado cuando deja de haber recursos.”

ONU, Portal web

Todo esto nos lleva a pensar que, aunque las mujeres contribuyen en menor medida que los hombres al cambio climático, son y serán las más afectadas por sus consecuencias.

Resulta un hecho anecdótico, si a más a más, analizamos las diferencias de opinión sobre el cambio climático entre los hombres y las mujeres. Las mujeres están mucho más preocupadas por el cambio climático y el futuro del planeta, que los hombres. Además, están más predispuestas a cambiar su estilo de vida por ello.

Los últimos datos de la encuesta sobre el clima 2020-2021 del Banco Europeo de Inversiones (BEI) se preguntó a los encuestados si serían favorables a que el Gobierno impusiera medidas más estrictas que obligasen a los ciudadanos a ser más ZEO -cero emisiones-. Las mujeres (83%), los jóvenes de entre 15 y 29 años (83%) y los votantes de izquierda (89%) son los más favorables a este tipo de medidas – mientras que la media española es del 79%-.

6. Más presencia femenina en los organismos de toma de decisiones

Pese a que, a lo largo de este reportaje se ha hablado de los estereotipos y problemas que envuelven nuestra sociedad y que entorpecen la igualdad de género en el contexto de la emergencia climática, lo cierto es que cada vez hay más mujeres liderando la acción climática desde diferentes puntos de poder.

En la actualidad contamos con una mujer en la presidencia de la Comisión Europea, la alemana Ursula von der Leyen. Leyen ha sido la encargada de brindar verdadera relevancia a la cuestión climática en el nuevo plan Next EU Generation, destinando una generosa partida a combatir la emergencia climática y lograr una transición ecológica justa.

La canciller alemana Angela Merkel lleva años apostando por la descarbonización de la economía del país. Esto ha llevado a Alemania a convertirse en un país de referencia dentro de la Unión Europea en cuanto a la producción de energía renovable. Además, Merkel ha destinado capital público para la instalación masiva de fábricas fotovoltaicas y ha fomentando el autoconsumo solar entre la ciudadanía.

La miembro de la Cámara de representantes de EEUU, la demócrata Alexandra Ocasio Cortez, hizo campaña para promover la adopción del Green New Deal en la política estadounidense. En España, la ministra Teresa Ribera ha sido la encargada de liderar el MITECO. La política sacó adelante la Ley de Cambio Climático, promovió la prohibición real de las centrales de carbón y elaboró uno de los Planes de energía y Clima (PNUC) más bien valorados por la Comisión Europea en Bruselas.

Aun así, aun queda mucho camino por recorrer para lograr la igualdad de género. Solamente hace falta ver la instantánea tomada el día de la firma del Acuerdo de París 2015.

Si las mujeres son las más concienciadas sobre el cambio climático, las más activistas y, además, serán las más afectadas por el cambio climático, ¿como es posible que sigamos viendo imágenes como ésta?

En 2019 El informe de composición por sexos (Gender Composition Report) de ONU Cambio Climático mostró que el número de mujeres representadas en los órganos de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) no era equitativo y no respondía a la igualdad de género.

Ponía de manifiesto la necesidad de asegurar que las mujeres acceden a puestos de poder y de esta manera, introducen la perspectiva de género en la toma de decisiones. En la actualidad, solo un 33% de los compromisos de la Contribución Determinada a Nivel Nacional, los planes para reducir las emisiones GEI de los países, incluyen una dimensión de género.

Para lograr esta verdadera representación de las mujeres en los cargos de poder es fundamental asegurar su acceso al conocimiento, a la información y a las tecnologías de adaptación. Además, para reducir las consecuencias del cambio climático en las mujeres, es crucial diseñar políticas verdes que las tengan en cuenta y exploren aspectos como el techo de cristal, la desigualdad de oportunidades o la desigualdad salarial.

Conceptos que en la mayoría de países, no existen sobre el papel e incluso son condenados. Pero la dura realidad que nos evidencian los datos, las investigaciones y las quejas sociales, es otra. Al final, debemos trabajar por una auténtica revolución, una que, además de verde, también sea violeta.

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