Si hablamos de aprovechar los recursos naturales, todo lo que proviene del sector forestal se puede reutilizar y recuperar

Ana Belén Noriega

Secretaria General PEFC

Está en boca de todos, para frenar el cambio climático lo primordial es reducir las emisiones GEI (Gases de efecto invernadero) generadas por el ser humano. Una de las claves para conseguir los compromisos de los Acuerdos de París son los bosques y su correcta gestión. En España la masa forestal supone más de la mitad de la superficie del territorio: Eso es mucha superficie capaz de captar CO2.

El potencial de los bosques va más allá si se tiene en cuenta el uso de la madera como recurso natural para la construcción o la elaboración de productos útiles para nuestro día a día. La fabricación de materiales como los plásticos o el aluminio requieren grandes cantidades de combustibles fósiles para su fabricación. Ana Belén Noriega, Secretaria General de PEFC (Asociación Española para la Sostenibilidad Forestal) asegura que el carbono se conserva en la madera durante largos períodos de tiempo. “Con el aprovechamiento de los bosques, talando los árboles en el punto correcto de su ciclo de vida y posteriormente convirtiendo estos árboles en madera, estamos evitando grandes cantidades de CO2” aclara Noriega.

¿Cómo puede ayudar a reducir emisiones la tala controlada de bosques?

Con la reconversión en madera de los árboles talados en el punto correcto de su ciclo de vida. Históricamente se consideraba que al cortar un árbol se liberaba el CO2 contenido, pero esto no es del todo cierto. Todo el Co2 que queda contenido en el árbol se queda en los productos fabricados con madera. Si no quemas esta madera estás manteniendo ese co2 “secuestrado” en productos como los muebles.

La madera fija CO2 y es capaz de mantenerlo “secuestrado” durante años

Cuando se fabrica un producto de madera debemos tener en cuenta dos factores clave en materia de emisiones. El primero, es el CO2 que ha absorbido previamente el árbol y el segundo, es el CO2 que se ha evitado liberar a la atmosfera utilizando madera en vez de materiales como el plástico o el aluminio – que requieren grandes cantidades de CO2 para su fabricación-. Podríamos ahorrar una gran cantidad de CO2 gracias al aprovechamiento de bosques y el uso de madera como materia prima.

Sabemos que la madera actúa también como sumidero de CO2. ¿Qué pasa con las edificaciones de madera, también retienen CO2?

Hay estudios que certifican que con la construcción de una vivienda con base de madera, podríamos ser capaces de ahorrar hasta 60 toneladas de CO2. Y no solo estaríamos ahorrando emisiones, sino fijando CO2 por un largo período de tiempo.

Si sustituimos el forjado de hormigón por madera ahorramos 28 toneladas de CO2 y en el caso de la tabiquería otras 28 más. El ahorro total es de 60 toneladas de CO2 por cada 100 m2, más o menos las emisiones anuales de un coche familiar en un año.

¿Qué características debe tener una “tala” para que sea etiquetada como sostenible o que obtenga el certificado PEFC?

Existe una lista de cotejo, una especie de hoja de ruta que el gestor del bosque debe seguir para que se produzca una correcta gestión. En esta lista se incluyen parámetros relacionados con el control de los suelos y del agua, la preservación de la biodiversidad animal e incluso las condiciones laborales de los trabajadores. Cuando certificamos que un bosque es sostenible establecemos también una pauta para que su gestión sea cada vez más positiva. Cada año, auditores acreditados en el sistema PEFC realizan auditorías para ver si los gestores de los bosques están cumpliendo estos parámetros.

¿Por qué existe el estigma social de que consumir “papel” o “comprar madera” es negativo para el medio ambiente cuando realmente la tala controlada y la madera retienen el CO2?

Toda la tala ilegal y no sostenible ha hecho mucho daño en este sentido. El comercio con los productos de los trópicos hizo mucho daño a la madera y a la gestión forestal controlada. Lo primero que hay que hacer es sensibilizar a la población de las talas incontroladas, pero también explicar que un árbol debe ser cortado en el momento más óptimo de su vida –cuando ya ha dejado sus semillas-.

Entonces, ¿Qué hay de la creencia de que la mejor forma de gestionar un bosque es dejándolo virgen?

Desde tiempos inmemoriales los hombres han estado conviviendo en el bosque y también lo talaban, lo aprovechaban, sacaban productos y leñas. La imagen de que un bosque siempre se ha mantenido intacto es errónea. No podemos negar la interacción del hombre con los espacios forestales. Incluso en muchas ocasiones con la gestión de bosques se han creado bosques más frondosos de lo que eran antes.

Si hablamos de la industria del libro ¿Qué hay de los que aseguran que el consumo del papel es negativo para el medio ambiente y por ejemplo defienden el uso de ebooks?

Como ciudadanos deberíamos preocuparnos más de la chatarra electrónica que vamos a dejar atrás que de un libro – que aunque acabara abandonado en el suelo se desintegra porque está hecho con materiales naturales-. En la industria editorial se ha trabajado mucho en este aspecto para ser más eficientes. Ahora las tiradas son cada vez más cortas y el papel se recicla y reutiliza.

Al final si hablamos de aprovechar los recursos y evitar daños en el medio ambiente, nada de lo que proviene del sector forestal es residuo, todo se puede recuperar y reutilizar: madera, cartón o papel.

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