Las Naciones Unidas declararon el año 2021 como el SUPERAÑO DE LA BIODIVERSIDAD porque, en la cumbre del Convenio de Diversidad Biológica (COP15) que este año se celebra en la ciudad china de Kunning, se debe llegar a acuerdos con el fin de frenar, antes de 2030, la crisis de la pérdida de la biodiversidad.

Anteriormente, la ONU ya había establecido el 20 de mayo como DÍA MUNDIAL DE LAS ABEJAS con el objetivo de proteger las abejas y los otros polinizadores, como mariposas, murciélagos y colibríes, amenazados por la actividad humana.

“Si las abejas desaparecieran de la superficie de la Tierra, a los hombres sólo nos quedarían cuatro años de vida”

Albert Einstein

El colibrí está considerado como el polinizador más efectivo ya que sólo transporta el polen, no lo consume.

En concreto, en Europa se ha calculado que el 37% de las especies de abejas y el 31% de las de mariposas están disminuyendo.

Tres de cada cuatro cultivos de frutas o semillas que se producen para el consumo humano dependen, al menos en parte, de las abejas y otros polinizadores

Sin la polinización el 90% de las plantas con flores, el 75% de los cultivos alimentarios y el 35% de las tierras agrícolas de todo el mundo no podrán sobrevivir. La polinización también es imprescindible para conservar la biodiversidad, los polinizadores, al transportar el polen, mantienen conectados los ecosistemas.

La dieta de la población se desequilibrará porque aumentarán los cultivos básicos como el arroz, el maíz y la patata, en detrimento de las frutas, hortalizas y frutos secos. Y, tal y como comentábamos en nuestro artículo sobre cómo afecta el cambio climático el valor nutricional de las plantas, estos cultivos básicos están creciendo más rápido, pero con menos nutrientes.

Por lo tanto, los polinizadores son vitales para conseguir la desaparición del hambre y la supervivencia de los ecosistemas.

La IPBES (Plataforma Intergubernamental para la Biodiversidad y los servicios ecosistémicos de las Naciones Unidas, el equivalente a IPCC en el ámbito de la biodiversidad) publicó, en mayo de 2019, el Informe Evaluación temática de Polinizadores, Polinización y Producción de Alimentos y, por su parte, el gobierno británico presentó este mes de febrero, el informe Dasgupta elaborado por “The Economics of Biodiversity”.

Ambos informes llegan a la conclusión de que sólo se podrá resolver la crisis de la pérdida de la biodiversidad si la naturaleza y el capital natural reciben la consideración de elementos materiales de la actividad económica. La extinción de especies conlleva la desaparición de servicios ecosistémicos y, por tanto, amenaza la economía y la sociedad de muchos países.

“Hay que integrar el valor de la biodiversidad en las políticas agrícolas y energéticas, aplicar el conocimiento científico y aumentar la conciencia social del problema para lograr cambios de comportamiento -aseguró Robert Watson, vicepresidente del IPBES-. El conocimiento indígena o local, combinado con una visión global, será clave en estas políticas “.

Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), casi el 40% de las soluciones para adaptarse al cambio climático pueden venir directamente de la naturaleza, generando salud humana, desarrollo económico y empleo verde.

La Evaluación global sobre polinizadores elaborada por la IPBES avisa del peligro de extinción de gran número de las especies de polinizadores en todo el mundo, un 16% en el caso de los continentes y un 30% en el caso de las islas y va aumentando.

Las especies de polinizadores más amenazadas son las abejas y las mariposas.

¿Cómo influye el ser humano en la desaparición de los polinizadores?

Se ha calculado que el ritmo de extinción de las especies es actualmente entre cien y mil veces superior al que había antes de la aparición del hombre.

En palabras de Edward Wilson, biólogo estadounidense y uno de los creadores del concepto biodiversidad, “esta pérdida de biodiversidad provocará la desaparición de ecosistemas enteros, con efectos negativos en la agricultura, la medicina, la biotecnología, la economía, el turismo…”

Alteración del paisaje

Cuando cambiamos el uso del suelo urbanizando un área natural o dedicándolo a la agricultura intensiva, provocamos la pérdida del hábitat, reduciendo la vegetación y, por tanto, los espacios adecuados para la nidificación. Esta es la principal causa de la disminución de los polinizadores.

Agricultura

La agricultura intensiva es perjudicial por dos motivos: los monocultivos y el uso de insecticidas y de pesticidas que, además de a las personas, también afectan a los polinizadores. En el caso concreto de los pesticidas sistémicos como los neonicotinoides, que se han introducido en las semillas de muchos cultivos y que pasan a formar parte de toda la planta, incluidos el polen y el néctar, provocan que, cuando los polinizadores entran en contacto, sufran sus efectos adversos.

Cambio Climático

La fenología, que es la rama de la ecología que describe y estudia la respuesta de los organismos a los factores climáticos y, especialmente, las relaciones entre los factores climáticos y las manifestaciones estacionales o periódicas de los organismos, ya ha observado que el calentamiento global ha provocado modificaciones en las migraciones de los pájaros, en la floración de las plantas o en la distribución de especies de mariposas.

Varias especies de polinizadores se han desplazado a altitudes más elevadas. También el aumento de la temperatura y la reducción de las precipitaciones provocan que la naturaleza piense que ya es primavera y adelante las floraciones. Por ejemplo, el olivo florece 19 días antes que hace 50 años, la viña 11 días, el manzano 23, etc. Esto perjudica las cosechas porque las plantas están más expuestas a las heladas del mes de marzo.

Pero este fenómeno también provoca que las flores y los polinizadores no coincidan ni en el tiempo ni en el espacio. Según datos del CREAF, en el caso de las mariposas y las flores, que ya no salen al mismo tiempo, la época de máxima floración se separa una media de 70 días de la época de vuelo de las mariposas.

Investigadores del CREAF, el Museo de Ciencias Naturales de Granollers, la Universidad de las Islas Baleares y el CSIC han estudiado durante 17 años cómo ha ido cambiando la sincronía entre los picos de vuelo de diferentes especies de mariposas y los picos de floración de diferentes especies de plantas.

Especies exóticas invasoras

La importación de plantas exóticas también perjudica a los polinizadores porque florecen más abundantemente que las autóctonas, producen más néctar y desvían hacia ellas los polinizadores de las plantas nativas.

También afectan a los polinizadores autóctonos los polinizadores foráneos que se han introducido para usos agrícolas o accidentalmente. Es el caso de las colmenas de abejas transportadas a larga distancia que han extendido patógenos y plagas, una de las causas principales de la extinción de la abeja de la miel.

La Vespa velutina, depredadora de las abejas y originaria del sudeste asiático, se ha extendido por Europa.

En todos estos temas son los agricultores y los responsables políticos los que tienen que ir cambiando la manera de hacer a fin de proteger estos agentes imprescindibles en la cadena alimentaria.

En el año 2000 la FAO emprendió la Iniciativa Internacional sobre Polinizadores, IPI, con el fin de abordar el problema coordinadamente entre todos los países miembros.

El objetivo es: “observar y controlar el descenso del número de polinizadores; abordar el problema de la falta de información taxonómica sobre los polinizadores; evaluar el impacto económico de la bajada de los servicios de polinización, y promover la conservación, recuperación y el uso sostenible de la diversidad de polinizadores en la agricultura y los ecosistemas afines. “

Varroa destructor es un ácaro parásito que se pega en la espalda de las abejas y extrae su energía.

Pero no todas las acciones deben provenir de los agricultores y los gobiernos, nosotros también podemos actuar diariamente para ayudar a paliar este grave problema.

Por ejemplo:

  • Valorar las “malas hierbas”, los polinizadores no necesitan una alfombra verde
  • Plantar variedades autóctonas que florezcan en diferentes épocas del año
  • Controlar las plagas con otros insectos o con compuestos ecológicos
  • Apadrinar y proteger las colmenas.
  • Poner un recipiente poco profundo con agua limpia y piedras para que las abejas puedan venir a beber sin ahogarse
  • Ayudar a mantener los ecosistemas forestales
  • Compartir el problema y las soluciones con nuestro entorno
  • Ayudar a las abejas y avispas solitarias instalando un hotel para los insectos
  • Consumir miel sin refinar y de proximidad
  • Consumir alimentos locales, de temporada y con certificación ecológica

Ejemplos de hoteles para insectos, comprado o casero

Otras iniciativas para proteger los polinizadores

· OSBeehives, nació en 2013 de la mano de Jonathan Minchin, Tristan Copley Smith y Aaron Makaruk, que se reunieron con un equipo de tecnólogos de Estados Unidos, España y el Reino Unido a fin de averiguar cómo se pueden proteger las abejas y, de esta manera, transmitir a los apicultores las buenas prácticas y la ayuda necesaria para conseguir su supervivencia. El OSBeehives ha implantado colmenas que, de forma inteligente, transmiten los datos de las colonias de abejas de todo el mundo.

Jonathan Minchin. “Al escuchar las abejas y conocer su comportamiento, podemos responder de manera más adecuada y conectada a las tensiones y amenazas”.

OSBeehives nos facilita los patrones y las herramientas para que podamos tener en casa nuestra colmena inteligente y descubrir cómo se desarrolla una colonia saludable de abejas. Con los sensores del sistema de sensores BuzzBox Mini podemos hacer el seguimiento de la salud de las colonias, captar las señales de comportamiento, compartir conocimientos apícolas y promover un esfuerzo científico internacional para entender más sobre el comportamiento de las abejas, uniéndose a la red global y abierta.

  • The HAPPY BEE project. Llevan a cabo un viaje natural de apicultura en cursos o talleres, para que los humanos sean parte del ecosistema, no en la parte superior.

 

  • Ciudad amiga de las abejas. Las ciudades Amigas de las Abejas promueven la armonía entre sus ciudadanos y las abejas, beneficiándose ambos de su convivencia. París, Londres, Nueva York o Los Ángeles o más cerca de nosotros, Valencia o Viladecans (BCN), decidieron, ya hace años, trabajar para conseguir un futuro de concordia entre polinizadores y personas.

Si reducimos los GEI disminuirán las temperaturas y la sequía, esto favorecerá la vegetación y, por tanto, los polinizadores y, en consecuencia, la biodiversidad, la producción de alimentos y la economía y, a más plantas y árboles, más captura de los GEI. En definitiva, ECONOMÍA CIRCULAR EN LA NATURALEZA.

La protección de los polinizadores también persigue la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. En particular el ODS 2 -hambre cero- y el ODDS 15 -Vida de los ecosistemas terrestres-.

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