A lo largo de la historia han existido grandes negacionistas del cambio climático. De hecho, al menos un 2% de la comunidad científica sigue defendiendo que la situación de emergencia climática que vivimos no tiene un origen antropogénico. Los llamados “negacionistas” achacan el calentamiento global a los ciclos naturales climáticos del planeta o bien al aumento de la actividad solar a durante el siglo XX. Y los primeros informes que avalaron estas teorías negacionistas fueron subvencionados por la industria energética. Las grandes corporaciones propietarias de las reservas de hidrocarburos, empezaron a generar informes alternativos al consenso científico a principios de 2010.

Este 2019 ha sido el año en el que ha despertado el mayor movimiento por el clima de la historia con Fridays For Future y Rebellion Extinction. Los medios de comunicación se han hecho eco de esta nueva corriente de activismo climático en sus noticias y reportajes y la conciencia climática se ha viralizado. Por su parte, los políticos han empezado a establecer agendas políticas un poco más ambiciosas con respecto a este tema y han asumido finalmente los primeros compromisos de neutralidad climática para 2050.

Por eso es tan sorprendente que aún sigamos contando entre los dirigentes políticos con “negacionistas” del cambio climático o con líderes “pasivos”, que le restan valor y urgencia a la necesidad de actuar para frenarlo. Para conseguir el objetivo de mantener por debajo de los 2º el incremento de la temperatura planetaria es necesario descarbonizar la economía haciendo uso de políticas ZEO -cero emisiones-. Es importante mostrar a los dirigentes de algunas potencias como Brasil, EEUU o Australia que deben cambiar de actitud y adoptar una mayor conciencia climática, aún estamos a tiempo. Además de que la transición a una economía ZEO puede implicar el crecimiento económico de sus países.

1. Donald Trump

 

El líder político negacionista por excelencia es Donald Trump. Desde que se convirtió en el presidente de los EEUU el 20 de enero de 2017, no ha hecho más que enfurecer a los colectivos ecologistas y a la comunidad científica. El político no ha dejado de criticar a la activista Greta Thunberg diciéndole que debe “trabajar en su problema de control de la ira y luego ir a ver una buena película con un amigo”. Tilda todos los informes científicos sobre cambio climático y combustibles fósiles de trampas para mantener la “gran farsa del cambio climático”.

Donald Trump, dueño de una fortuna de 3.200 millones de dólares según la revista Forbes, no duda en compartir a través de las redes sociales afirmaciones como la siguiente: “Nevando en Texas y Louisiana, récord de temperaturas heladas en todo el país y más allá. ¡El calentamiento global es un engaño caro!”. El magnate no duda en compartir en Twitter sus teorías negacionistas: “El concepto de calentamiento global fue creado por y para los chinos con el fin de hacer la fabricación de EEUU menos competitiva.”

También ha sido el presidente Donald Trump, el encargado de retirar EEUU – segundo mayor emisor de CO2 por detrás de China-, del Acuerdo de París 2015 durante la última COP25. Trump prometió durante su campaña electoral en 2016 abandonar este pacto a favor de la lucha climática por ser “perjudicial para la economía del país”.

2. Boris Johnson 

 

El presidente de Reino Unido, está en boca de todos tras la salida del país de la Unión Europea, más que negacionista parece tomar una actitud de “inconsciencia”. Durante una entrevista en la BBC Radio 4 el político aseguró en antena que “no entiende que es el cambio climático”.

Muy probablemente por esa razón rechazó la invitación de la cadena Channel 4 a un debate televisivo sobre el cambio climático antes de las elecciones. A modo de protesta, la cadena británica colocó durante el debate un mapamundi helado sobre el atril destinado, en un principio, a Boris Johnson.

Y es que a lo largo de la historia Boris Johnson ha mantenido una actitud cambiante con respecto al cambio climático. Aunque tras su entrada al Parlamento Británico, Johnson se comprometió a contribuir al objetivo ZEO -cero emisiones- para 2050, muchas entidades y organizaciones ecologistas parecen no fiarse de su palabra.

A Johnson se le asocia con el negacionsimo por haber aceptado donaciones del grupo Global Warning Policy Forum (GWPF) durante su campaña. Solo hace falta echarle un vistazo a la columna que escribió en 2016 para el Daily Telegraph con un claro titular: “No puedo soportar este calor en diciembre, pero no tiene nada que ver con el calentamiento global”. Un artículo en el que niega el origen humano del cambio climático en línea con el discurso del meteorólogo Piers Corbyn.

3. Jair Bolsonaro

 

El presidente de Brasil Jair Bolsonaro mostró una postura negacionista y sarcástica sobre el calentamiento global del planeta durante los incendios de la Amazonia sucedidos en agosto de 2019. El dirigente brasileño parece adoptar la misma línea de argumentación que Trump. Y es que no solamente se ha unido al político estadounidense criticando a la joven Greta Thunberg – llamándola mocosa-, sino que quiere seguir los pasos de EEUU y apartar a Brasil del Acuerdo de París 2015.

Bolsonaro, autoproclamado “admirador de Donald Trump”, ha asegurado en múltiples ocasiones, que pretende abrir la Amazonía a más explotación económica. El político, que también se mofó de la lucha climática proponiendo “hacer caca un día sí y un día no”, recibe el apoyo político y económico del lobby agropecuario responsable de la deforestación de la Amazonía – el mayor pulmón del planeta-.

En su agenda política uno de sus principales objetivos es fusionar el Ministerio de Medio Ambiente con el de Agricultura. Con esta acción pondrá por delante sus intereses económicos frente a los proyectos y el control ecológico que ejerce ministerio del medio ambiente. Además, otorgar este poder al lobby agropecuario también pondrá en peligro las medidas de protección del Amazonas y de sus comunidades indígenas conseguidas por el anterior presidente, Lula da Silva.

Desde que Jair Bolsonaro está en el poder, la deforestación de la Amazonia ya ha crecido un 40% más que en los meses anteriores, llegando a los 5.897 km2 deforestados. Como su homólogo americano, Bolsonaro defiende que el cambio climático es “un cuento chino” y aunque reconoce que “algo está pasando” pone en duda si el origen es humano o no. El presidente brasileño asegura que la afirmación de que “La Amazonía es el pulmón del planeta” es una falacia.

4. Nicolas Sarkozy

 

El que fuera presidente de Francia entre 2007 y 2012, Nicolas Sarkozy, hizo llevarse las manos a la cabeza a decenas de asociaciones y colectivos ecologistas tras unas declaraciones negacionistas. “El clima ha estado cambiando durante los últimos cuatro mil millones de años” recoge el medio Politico. El expresidente francés ya había manifestado en ocasiones su incredulidad frente a este fenómeno climático con algunas declaraciones un tanto polémicas.

“El Sahara se ha convertido en un desierto, y no es por la industria. Somos muy arrogantes como seres humanos si creemos que hemos cambiado el clima”, aseguraba durante su campaña electoral para las presidenciales de 2017. 

El argumentario anti lucha climática que históricamente ha usado Sarkozy se ha basado en desviar la atención a otros temas, a su parecer, “mucho más relevantes”; restándole importancia al cambio climático y a las decisiones políticas ZEO que se deben tomar para frenarlo.

A lo largo de la última década el político francés ha criticado la “excesiva” cobertura mediática que se le ha dado al clima frente a otros temas de distinta índole. “Los medios de comunicación se deberían haber centrado en los ataques terroristas que mataron a 130 personas en París en noviembre en vez de cubrir la cumbre del clima” criticó Sarkozy refiriéndose a la COP21.

5. Vladimir Putin

 

Es bien conocida la postura del presidente ruso Vladimir Putin con respecto al cambio climático: “Nadie sabe a qué se debe el cambio climático mundial”. Pese al consenso del 98% de la comunidad científica, el presidente ruso asegura que la influencia del hombre en el cambio climático es “imposible de evaluar”.

Aunque no atribuye el cambio climático a una causa humana, el mandatario ha mostrado la voluntad de actuar para evitar sus consecuencias. “No hacer nada tampoco es la solución […] Tenemos que hacer los máximos esfuerzos para que el clima no cambie de manera dramática”. Aún así, Vladimir Putin no contempla en su agenda política ninguna medida o acción enfocada a la descarbonización de Rusia, el cuarto país que más contribuye a la emisión de GEI con un 4,6% de las emisiones a nivel mundial. 


Además en 2003, un joven Vladimir Putin mucho menos familiarizado con las futuras consecuencias de este fenómeno aseguró que Las temperaturas más cálidas permitirán a los rusos gastar menos en abrigos de piel, mientras que la producción de trigo aumentará, y para ello rendimos gracias a Dios”.

Por suerte el mandatario parece haber subido de nivel en cuanto conciencia climática y durante su conferencia anual en Moscú el pasado diciembre de 2019 alertó de los efectos que podría tener el cambio climático sobre el territorio ruso: “Rusia está particularmente expuesta al cambio climático”. El presidente ruso se mostró preocupado ante el riesgo que padecen muchas ciudades rusas construidas sobre el premafrost.

6. Santiago Abascal


La postura del político español Santiago Abascal, presidente del partido VOX y diputado en las Cortes Generales, sobre el cambio climático es muy clara: “es una tomadura de pelo”. Por por lo que él y su partido manifiestan que no van a “malgastar más dinero en esta estafa” recoge un documento publicado por La Marea.

Abascal, como en su momento Sarkozy, utiliza el argumento de que el hombre no “tiene tanto poder para cambiar el clima”, para mostrarse contrario a cualquier medida o acción política enfocada a la descarbonización de la economía. Es por eso que, durante la aprobación para la declaración de Emergencia Climática en el Congreso, él y los 24 diputados de VOX fueron los únicos en votar en contra.

El líder político de ultraderecha aseguró también en el programa El Hormiguero que con la excusa del cambio climático “se nos está restando libertad”. Abascal utiliza las palabras “totalitarismo” y “religión climática” para relacionar el cambio climático con una herramienta política. El mandatario también señaló que la voluntad del Gobierno para descarbonizar el transporte y la economía tienen cierto riesgo, ya que repercutirán en numerosos puestos de trabajo en España.

Como alternativas al origen antropogénico del cambio climático, Abascal y su partido tienen sus propias teorías. Entre ellas, el origen lunar, el eje de rotación de la Tierra, los volcanes o los fenómenos atmosféricos adversos.

7. Scott Morrisson 

 

El primer ministro de Australia mostró su rechazo a la acción climática cuando llamó a la temporada de incendios forestales del país “la nueva normalidad”. Tras estos comentarios Scott Morrisson no ha mostrado ninguna voluntad política de limitar el uso de combustibles fósiles o empezar una nueva transición a la energía limpia.

El pasado diciembre de 2019, el ministro australiano fue ampliamente criticado por estar de vacaciones en Hawai mientras Australia estaba en llamas. Morrisson justifica su “pasotismo” político con el argumento negacionista de que no existe una relación directa entre la industria fósil y el cambio climático. Y es que su país depende un 70% del carbón -uno de los mayores emisores GEI del planeta-, para generar su electricidad.

La postura del primer ministro australiano está bajo el punto de mira de toda la comunidad europea. Dado que una de las inmediatas consecuencias del calentamiento global será la extinción de la Gran Barrera de Coral australiana, que ya se ha visto reducida en un 50% a lo largo de la última década.

Aunque 2019 fue la primavera más seca que ha vivido Australia en su historia, Scott Morrison, lejos de incrementar su conciencia climática y dar marcha atrás a su argumento negacionista, decidió incluir en su agenda política nuevos planes para la nueva central eléctrica de carbón. También asignó diez millones de dólares para una investigación sobre la posibilidad de reabrir una nueva central de carbón clausurada.

Es por eso que el partido laborista australiano dedicó durante la campaña pre-electoral todos sus esfuerzos para desacreditar el ahora primer ministro por su pasividad e inactividad climática. Y es que para él, tal y como ha declarado en múltiples ocasiones “el carbón no nos hará daño”.

Más valores ZEO para los políticos

Aún queda un largo camino por recorrer para conseguir una política enfocada 100% a conseguir países ZEO -cero emisiones-. Existen algunas figuras políticas que se niegan a apoyar el origen antropogénico del cambio climático – respaldada por el 98% de la comunidad científica-, y de esta forma, consiguen justificar su inactividad política. 

Por eso es tan importante concienciar a los políticos más escépticos e impasibles frente al cambio climático, de que la descarbonización de la economía no es una opción sino una necesidad inminente. Además es esencial mostrarles que la descarbonización de la economía puede ser una oportunidad económica para sus naciones y el bienestar de sus ciudadanos.

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