El informe Climate change impacts and vulnerabilities ya alertó en 2016, de que España es el país más vulnerable ante el cambio climático, especialmente en cuanto al desarrollo y la práctica agraria.

Y es que, según el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMAN), entre el 75% y el 80% de España está en riesgo de convertirse en desierto a lo largo de este siglo.

De los 50 millones de hectáreas que conforman el país, en los próximos años 37 millones serán zonas áridas, semiáridas y secas.

Las cuencas hidrográficas más afectadas por el cambio climático están en España

Además, la Agencia Europea de Medio Ambiente asegura que siete de las diez cuencas hidrográficas con mayor estrés hídrico de toda Europa se encuentran en España.

Estos son algunos de los datos con los que Agricultores por el Cambio Climático alerta a los trabajadores del sector agrícola español, de la importancia de adoptar prácticas más sostenibles y medidas de adaptación para hacer frente al cambio climático.

Esta iniciativa de Grano Sostenible, un organismo que trabaja para mejorar la calidad de los cultivos y aumentar la rentabilidad de las explotaciones, trata de extender la conciencia climática en el sector agrícola. Siguen la línea del Convenio Marco de 2017 firmado por las mayores entidades representantes de la agricultura en España.

Este convenio compromete a las entidades firmantes a fomentar el uso de semillas certificadas, que aportan transparencia al sector de cereales y aseguran una mayor calidad y rendimiento de los granos.

Su objetivo es garantizar la rentabilidad y sostenibilidad del sector y estimular programas de investigación para conseguir variedades de grano que sean capaces de adaptarse a las necesidades específicas de cada zona.

Este convenio compromete a las entidades firmantes a fomentar el uso de semillas certificadas, que aportan transparencia al sector de cereales y aseguran una mayor calidad y rendimiento de los granos.

Su objetivo es garantizar la rentabilidad y sostenibilidad del sector y estimular programas de investigación para conseguir variedades de grano que sean capaces de adaptarse a las necesidades específicas de cada zona.

¿Cómo afectará el cambio climático a los cultivos?

Tal y como recoge un estudio de la revista Science, el cambio climático está afectando al ciclo hidrológico del agua. Debido al aumento de las temperaturas, el agua de los ríos, embalses, océanos y mares se evaporará más rápido.

Este fenómeno afectará de forma directa a las precipitaciones, que sufrirán variaciones dependiendo de cada región, algunas se volverán más secas y veremos grandes diferencias entre las estaciones.

Además, el calentamiento global aumentará la frecuencia de eventos climáticos extremos, es decir, olas de calor y grandes periodos de sequías que se alternarán con episodios de precipitaciones desmedidas.

Todos estos factores, darán pie a importantes pérdidas en las cosechas y tierras de cultivo españolas de la próxima década.

Además, según recoge el informe de Greenpeace Así nos afecta el cambio climático el cambio climático incidirá en los ciclos de polinización, y, por lo tanto, en el proceso de floración de las plantas:

“Los científicos coinciden en los impactos del cambio climático: ciclos de polinizadores y polinizados que se desacoplan, aparición de especies exóticas, mayor virulencia de patógenos, más mortalidad local por fenómenos climáticos extremos, menos floración y disminución del contenido proteico del polen.”

Muchas zonas aptas para el cultivo de uva podrían perderse en 2050

Algunas previsiones de la comunidad científica aseguran que muchas de las zonas que hoy en día son aptas para el cultivo de la uva, podrán perderse en 2050. En los próximos años, la huerta hortofructícola de Europa sufrirá un gran descenso en su producción, y en España, algunas Comunidades Autónomas como Murcia, Comunidad Valenciana y Almería perderán gran parte de sus cosechas debido al aumento de las temperaturas.

Las consecuencias del calentamiento global harán peligrar el sector agrario en el sureste de España, donde se producen entre el 80 y el 90% de las alcachofas, pimientos y lechugas que se consumen en el país. Además, España podría perder los beneficios de esta actividad que aporta 2.364 millones de euros al PIB nacional y genera más de 100.000 puestos de trabajo.

¿Sabías que…?

El cambio climático está generando un impacto negativo en los cultivos españoles

Los niveles de CO2 de la atmosfera están reduciendo el valor nutricional de las plantas

Actualmente, la actividad agrícola y ganadera es responsable del 11,6 % de las emisiones GEI

¿Cómo está afectando el cambio climático a los cultivos en la actualidad?

Aunque estas predicciones puedan parecer lejanas e indicar que aun estamos a tiempo de evitarlas, lo cierto es que, en la actualidad, ya hemos sido testigos de algunos de los efectos negativos del cambio climático.

Concretamente en España, la subida de las temperaturas y el periodo de sequía están impactando de forma negativa al sector vinícola. En los últimos 40 años, algunas bodegas se han visto obligadas a sustituir algunas variedades de uva por otras o a desplazar sus producciones a zonas más altas. La viña de altura es una tendencia que se ha popularizado en los últimos años.

El calor está generando la proliferación de hongos en las raíces de las plantas, privándolas de la humedad necesaria para crecer y dar frutos. Esto está afectando a los cultivos de alcachofas en toda España y a la producción de aceitunas en la Comunidad Valenciana.

El cambio climático ya está reduciendo el rendimiento agrario y empeorando la calidad de vida de las personas que trabajan en el campo. En los últimos años, el clima adverso ha hecho que se pierdan 950.000 hectáreas de cultivo en Castilla y León y las cosechas mermen en un 30%.

Estos problemas de producción provocan migraciones del campo a la ciudad y el abandono de las explotaciones agrícolas: muchos pueblos se están quedando sin gente.

Según Greenpeace, desde la Dirección General de Costas apuntan que, debido a las consecuencias del cambio climático -subida del nivel del mar-, y la mala gestión del río Ebro, en menos de una década, una cuarta parte de la superficie del Delta del Ebro quedará inundada por el mar.

Este fenómeno afectará directamente a las producciones locales como el arroz (sometido ahora a aguas salinizadas) o los mejillones. En los últimos años, los cambios en el agua están mermando las poblaciones de estos moluscos y el calor está asfixiando a sus crías.

El cambio climático está reduciendo el valor nutricional de las plantas

Por no hablar, de la posibilidad de que el cambio climático esté afectando a la carga nutricional de los alimentos. Según los expertos del Programa de Investigación del Cambio Global de los Estados Unidos, las variaciones climáticas ocasionadas por el calentamiento global repercutirán en la salud y la calidad de los alimentos.

Una investigación asegura que los alimentos que ingerimos, están siendo afectados por el elevado nivel de dióxido de carbono de la atmósfera. El aumento del CO2 provoca que los cultivos de trigo y arroz sean menos nutritivos que antes. Muchos alimentos están viendo reducida la presencia de algunos nutrientes esenciales, como el zinc o el hierro.

¿Están los agricultores dispuestos a actuar para hacer frente al cambio climático?

Por suerte, el sector de la agricultura cada vez está más concienciado de la necesidad de actuar y llevar a cabo cambios para hacer frente el cambio climático y sobrevivir a sus consecuencias.

El informe de 2019, InfoAdapta Agri II, elaborado por la organización agraria UPA, muestra que el 93% de los agricultores españoles acepta la existencia del cambio climático. Después de años trabajando en el campo y conociendo el funcionamiento del clima y las estaciones, cada día notan más cómo cambian las precipitaciones y aumentan las temperaturas.

Según el informe, los agricultores están preocupados por el descenso de las lluvias, porque dan pie a un aumento de las necesidades hídricas de los cultivos, y los episodios de calor, debido a que aumentan el riesgo de plagas.

Nueve de cada diez agricultores, opina que hacer frente al cambio climático debería ser una prioridad tanto para la Administración como para los productores. Además, el 64,7 % asegura haber realizado cambios en la gestión de su explotación para combatirlo.

Las medidas de adaptación al cambio climático más valoradas por los agricultores españoles para ser hacer más sostenibles sus cultivos son:

  • Mejorar el aprovechamiento de los recursos disponibles y extraer y utilizar racionalmente el agua (apoyada por el 96 %)
  • Utilizar tecnologías aplicadas al riego (94 %).

Entre las menos valoradas se encuentran: 

  • Mejorar la selección de pastos (60 % de los encuestados)
  • Fomentar la agricultura y la ganadería ecológica (63,5 %).

Un 80% de agricultores cree que no podría adoptar las medidas sostenibles debido a limitaciones económicas

Más de la mitad de los agricultores estarían dispuestos a adoptar alguna de las medidas mencionadas anteriormente, aunque alrededor del 80% aseguran que no podrían llevarla a cabo debido a las limitaciones económicas a las que se enfrentan.

Se trata de una inversión verde que, en los últimos años, se ha visto doblemente dificultada debido al aumento del seguro agrario. El cambio climático y el aumento de la frecuencia de una serie de fenómenos meteorológicos -DANAs, Filomena, olas de calor, sequías, gotas frías, etc.-, también está teniendo un fuerte impacto en el seguro agrario.

Según los datos de Agroseguro y por la propia Administración pública de España, en 2020 el número de pólizas creció un 5%, hasta las 416.000. La cultura del seguro agrario está cogiendo fuerza en España: los trabajadores de este sector cada vez tienen más miedo a perder sus cosechas.

Aun así, es importante ver la cara positiva de este problema. Y es que, de cara a este 2021, se ha llevado a cabo un incremento de la subvención pública de las primas a los seguros agrarios. Este año ha pasado de los 211 millones, cifra que llevaba cinco años inamovible, a los 251 millones.

Aumentar el capital público destinado a sistemas de ayudas para el sector primario es fundamental para promover y conseguir una agricultura más sostenible en España.

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