La primera semana de septiembre, Estados Unidos ha sufrido una oleada de incendios especialmente virulentos y antes de lo previsto en el estado de Oregón, California y Washington . Miles de hectáreas han quedado calcinadas e increíbles reservas naturales como el Parque Nacional del Valle de la Muerte o Yosemite cada día pierden más vegetación.

Estos incendios han afectado también a la salud de la población que vive en los núcleos urbanos cercanos. Las temperaturas han superado los 45ºC en ciudades como Los Ángeles o Las Vegas, dando lugar a una atmosfera prácticamente irrespirable.

El gobernador del Estado, Gavin Newson, ha alertado a la ciudadanía de que esta oleada de incendios es una consecuencia del calentamiento global. Y es que históricamente, este tipo de incendios se producen entre octubre y noviembre -meses mucho más cálido en el hemisferio occidental-. Newson ha apuntado que ahora “el mayor enemigo es el cambio climático”.

La comunidad científica estadounidense investiga los efectos que tendrá el cambio climático en su país

La comunidad científica estadounidense está ahora evaluando los efectos que tendrán estos incendios en el país y cuáles serán las consecuencias del cambio climático que más sufrirá la sociedad americana. Pero para hacer frente a todas estas cuestiones y más aun, para activar acciones y medidas para evitarlas, se toparán con una gran barrera: la administración Trump.

El negacionismo del actual presidente republicano Donald Trump nunca ha sido un secreto. Trump, que ha tildado el cambio climático de “una gran farsa creada por y para los chinos”, fue el encargado de retirar Estados Unidos del Acuerdo de París 2015. Al abandonar el compromiso de actuar para hacer frente al calentamiento global a finales del 2019, se perdió la oportunidad de trabajar para reducir las emisiones del segundo país emisor de CO2 del mundo por detrás de China.

Estados Unidos es responsable del 15% de las emisiones de CO2 a nivel global.

Barack Obama se comprometió a reducir entre el 26 y el 28% las emisiones del país para 2030

Sin duda, esta decisión del también propietario de una fortuna de 3,1 millones de dólares ha supuesto una leve reculada para la lucha climática. Y es que el anterior presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se había comprometido a recortar entre el 26% y el 28% de las emisiones de gases de efecto invernadero del país para 2030.

Bien sea por intereses económicos relacionados con el lobby de los combustibles fósiles o bien por supuesta ignorancia, el presidente Donald Trump no tiene pensado activar un paquete de medidas extraordinarias para hacer frente el cambio climático, como no lo hizo durante la crisis de la COVID-19.

La Agencia de Protección Ambiental americana resta importancia al cambio climático

Otro de los mayores problemas para lograr hacer frente al cambio climático en Estados Unidos es su Agencia de Protección Ambiental (EPA). La EPA ha estado transmitiendo a la ciudadanía la idea de que “las políticas dirigidas a hacer frente la crisis climática basadas en la regulación de los mercados supondrán un ataque directo a los intereses de los pobres”.

Así lo defendió el director de la EPA Andrew Wheler, durante la celebración del 50 aniversario de este organismo a principios del mes de setiembre. Durante la velada, Wheler también aprovechó para insinuar que, con la reelección de Trump, Estados Unidos abandonará definitivamente cualquier acción o colaboración internacional para hacer frente a la crisis climática.

Con el argumento de que las medidas de protección ambiental van en contra de los intereses y necesidades de las clases trabajadoras y los países pobres del sur global, la Administración Trump está logrando instalar en el ideario colectivo americano la creencia de que es mejor abandonar la lucha climática.

Mantener el statu quo y no aplicar medidas regulatorias acaba siendo una decisión altamente beneficiosa para las compañías de petróleo.

El IPCC asegura que el cambio climático afectará a las comunidades más pobres y sin recursos

Lo cierto es que, según el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC), algunas consecuencias de este fenómeno, como el aumento del nivel del mar, serán devastadoras para los países más pobres y los estados insulares. Más aun después de que investigadores de la Universidad de Ohio hayan demostrado que el proceso de deshielo de los glaciares de Groenlandia ha alcanzado un punto de no retorno, un fenómeno del cuál seremos testigos en los próximos años.

Además, el calentamiento global y la absorción del 30% del CO2 emitido por el ser humano desde los años 80 por parte de nuestro océano, está afectando seriamente a la biodiversidad marina y poniendo en peligro la subsistencia y supervivencia de las comunidades rurales.

La evidencia: The New York Times demuestra que los barrios pobres están sufriendo un incremento de las temperaturas

Una investigación realizada por el medio de The New York Times, fractura los argumentos de la administración Trump para detener la acción climática.

Los barrios negros y obreros de las grandes ciudades norteamericanas como Nueva York, Baltimore, Richmond, Dallas o Portland están sufriendo una subida de las temperaturas provocada por el calentamiento global que pone en riesgo la salud de las personas mayores y colectivos de riesgo.

Donald Trump no puede negar las evidencias científicas del cambio climático y de los efectos que tendrá para nuestras sociedades. Por suerte, en estos últimos años, Estados Unidos cada vez cuenta con más ayudas para demostrar al país la necesidad de actuar para hacer frente al cambio climático. Apostar por un candidato político más “verde” en las próximas elecciones, podría ser la mejor forma de salvar el planeta.

Algunos de los autores o divulgadores más importantes de la conciencia climática como Jeremy Riffkin, Solitaire Townsead o Leonardo Di Caprio son estadounidenses. La mayoría de ellos, no dudan en criticar abiertamente el negacionismo de Donald Trump y las consecuencias que tendrá para la sociedad americana mantenerse al margen de esta responsabilidad global.

La victoria de Joe Biden en las próximas elecciones ayudaría a detener las 159 medidas de desregulación climática llevadas a cabo por Trump

Si finalmente Joe Biden -a favor de implicar el país en la lucha climática-, sale elegido ganador en las próximas elecciones, Estados Unidos tendrá la oportunidad de detener las 159 medidas de desregulación climática llevadas a cabo durante el mandato de Donald Trump. Un ejemplo de ello, podría ser la definitiva paralización de la construcción del oleoducto de Keystone para transportar petróleo a lo largo del país.

Aún no es tarde para el país de “las oportunidades” de sumarse a la acción climática.

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